Jorge Palacios, veterano de guerra de Comodoro Rivadavia, relata su experiencia durante el conflicto de Malvinas y su participación en la recuperación de la imagen sagrada, un símbolo de memoria para la provincia.
A 44 años de la recuperación de las Islas Malvinas e Islas del Atlántico Sur, las historias de los soldados continúan siendo recordadas. En el marco del regreso de la Virgen Malvinera a la provincia de Chubut, una de las voces que se destaca es la del Veterano de Guerra Jorge Palacios, oriundo de Comodoro Rivadavia.
Durante el conflicto, Palacios vivió un episodio que marcó su vida. En la madrugada del 4 de mayo, mientras hacía guardia, un proyectil impactó cerca de su posición. La onda expansiva lo lanzó dentro de su propio pozo, quedando sepultado junto a su compañero, el soldado Raúl Ortiz. Inmóviles y con dificultad para respirar, ambos soldados intentaron forcejear para salir sin éxito.
En medio de la situación, Palacios relata que comenzó a rezar y a despedirse de su familia, sintiendo una paz que calificó de «impresionante». Fue en ese momento cuando escuchó ruidos arriba. Una roca removida les devolvió la esperanza y, tras gritar, lograron que el cabo Rodríguez los escuchara y los rescatara minuciosamente. Una manta que llevaba Palacios le permitió respirar durante el tiempo que estuvo atrapado.
Palacios vinculó esta experiencia con la fe que él y sus compañeros practicaban diariamente, rezando el rosario ante una pequeña Virgen de piedra que tenían en las posiciones. Este vínculo entre la fe y la supervivencia alcanzó un punto significativo en 2019, cuando un grupo de Veteranos de Guerra, entre los que se encontraba Jorge Palacios, viajó al Vaticano para presentar la imagen original de la Virgen Malvinera al Papa Francisco. Esta imagen había sido recuperada después del conflicto.
Aquella audiencia con el Papa argentino representó la culminación de un camino espiritual iniciado en las islas. El acto no solo significó la recuperación de una imagen sagrada para los veteranos, sino que también sirvió para mantener viva la memoria. La Virgen, que había sido testigo de horas crudas de la guerra, volvía con un mensaje de paz, impulsada por la gestión de los Veteranos de Guerra y con la bendición del Papa Francisco. Ahora, en 2026, esa misma Virgen Malvinera vuelve a recorrer las calles.
