Madres de alumnos de la Escuela Provincial N° 21 de Trelew denunciaron presuntos episodios de abuso entre estudiantes. Relatan cambios de conducta en los niños y cuestionan la falta de comunicación oficial y de medidas preventivas por parte de la institución.
El caso de presuntos abusos en una escuela de Trelew comenzó a conocerse a partir de señales que, en un principio, parecían aisladas, pero que con el tiempo encendieron las alarmas de varias familias. Cambios de conducta, miedo a asistir a clases y episodios de angustia marcaron el inicio de una situación que hoy tiene a padres y madres reclamando respuestas urgentes.
Tamara, madre de uno de los niños afectados, indicó que se enteró de la situación de manera informal, a través de otra madre, y no por una comunicación oficial de la Escuela Provincial N° 21. Desde ese momento, comenzó a observar actitudes distintas en su hijo de 7 años. «Mi nene no quiere ir a la escuela», relató, al describir un rechazo repentino a asistir y malestar físico antes de ingresar.
Tras una jornada escolar en la que el niño manifestó llanto y angustia, y luego de una charla familiar, el menor habría contado los presuntos abusos que, según su testimonio, habrían sufrido él y otros tres compañeros por parte de un alumno. Según el relato, varios niños habrían atravesado situaciones similares, con temor incluso de ir al baño.
La madre cuestionó el accionar de la escuela, al señalar que no se informó a las familias pese a que, según su versión, habría antecedentes vinculados al mismo alumno. Sostuvo que la única medida tomada ante un episodio advertido por la maestra fue enviar al niño involucrado a dirección por un tiempo limitado, sin aviso a los padres.
Las consecuencias en su hijo, según describió, fueron inmediatas: «No se deja abrazar. No se deja dar besos. Se convirtió en un nene súper distante». Tamara aseguró que el caso no sería aislado y que otras familias comenzaron a presentar denuncias por situaciones similares.
En paralelo, reclamó asistencia psicológica urgente para su hijo y el resto de los niños afectados, y pidió que se investigue a fondo lo ocurrido. El caso ya llegó a instancias oficiales. Según indicó, desde el Ministerio de Educación se comprometieron a implementar cambios en el equipo directivo y a reforzar la presencia de profesionales en la escuela.
Mientras tanto, las familias esperan que las promesas se concreten y que se determinen responsabilidades. «Queremos que sea con hechos, no con palabras», sostuvo Tamara, quien adelantó que seguirá de cerca cada medida para garantizar que los niños puedan volver a un entorno seguro.
