La aerolínea estatal modificó su estructura tarifaria: desde ahora, la tarifa más económica solo incluye un artículo personal de hasta 3 kg, y el carry on se cobra por separado.
Aerolíneas Argentinas implementó un cambio significativo en su política de equipaje para vuelos domésticos. A partir de su entrada en vigencia, los pasajeros que adquieran la tarifa más baja deberán pagar un adicional si desean llevar equipaje de mano en cabina.
La nueva modalidad establece que el pasaje básico solo incluye un artículo personal —como mochila o cartera— de hasta 3 kilogramos. El tradicional carry on, en tanto, deja de estar contemplado sin costo y pasa a ser un servicio opcional. La medida aplica exclusivamente a los tickets comprados desde la fecha de implementación, sin afectar adquisiciones previas.
Desde la compañía explicaron que el objetivo es equiparar condiciones con las aerolíneas low cost, que separan el valor del pasaje de los servicios adicionales. De esta forma, buscan ofrecer una tarifa inicial más competitiva y permitir que cada pasajero pague solo por lo que utiliza.
En este esquema, las tarifas “promo” y “base” quedan restringidas al equipaje personal, mientras que las opciones superiores —como plus, flex o premium economy— sí mantienen incluido un bolso de mano de hasta 8 kilos.
Aunque la empresa asegura que el cambio no debería alterar la demanda, en redes sociales se multiplicaron las críticas. Muchos usuarios cuestionaron que la eliminación del beneficio no esté acompañada por una reducción visible en los precios. Actualmente, sumar equipaje de mano en la tarifa más económica ronda los $40.000, según datos oficiales.
La decisión se da en un contexto de suba generalizada en el costo de los vuelos, impulsada por el encarecimiento del combustible a nivel internacional y la actualización de tasas dispuesta por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). En paralelo, la aerolínea destacó su desempeño económico reciente: en 2025 registró ganancias por US$112 millones, logrando un resultado positivo por primera vez en dos décadas sin asistencia estatal.
