El jefe de fiscales describió la situación que atravesaba el menor antes de su muerte y sostuvo que existen elementos que dan cuenta de un maltrato sostenido.
La investigación por la muerte de Ángel López en Comodoro Rivadavia sumó definiciones clave por parte del Ministerio Público Fiscal, que sostiene la existencia de un cuadro complejo en el que confluyen lesiones físicas y una bronconeumonía, una enfermedad respiratoria no tratada.
A la salida de una audiencia, el jefe de fiscales de la ciudad, Cristian Olazábal, explicó que el expediente tuvo ajustes en su descripción, aunque sin modificaciones en la calificación legal del caso. En ese sentido, señaló: «la fiscalía hizo una ampliación de objeto procesal que se le llama en realidad; el hecho ha sufrido algunas variaciones que no tienen impacto en la calificación jurídica».
El funcionario judicial aclaró que la investigación se mantiene bajo la misma figura penal y que lo que se modificó fueron algunos aspectos de la reconstrucción de los hechos. Según indicó, el eje de la acusación continúa apuntando a una situación de violencia sostenida.
En esa línea, Olazábal declaró: «Hablamos de un mecanismo combinado que implica traumatismos producidos por golpes y, así también, una desatención de una enfermedad que se venía cursando desde el 7 de marzo de este año y cuyos síntomas fueron ignorados por quienes tenían a su cuidado a Ángel y, básicamente, esto lo llevó al fallecimiento».
El fiscal agregó que los estudios médicos incorporados a la causa deben analizarse en conjunto y no de manera aislada. En ese marco, sostuvo: «esta enfermedad surge a partir de los estudios fisiopatológicos, esos estudios no pueden ser valorados individualmente sino en el contexto y por ello una junta médica se ha expedido diciendo que ha sido esta bronconeumonía concomitante con el traumatismo craneoencefálico; es decir, los 21 golpes existen, pero a eso se le suma la bronconeumonía».
Sobre la imputación, el jefe de fiscales confirmó que la causa avanza con cargos graves contra los principales acusados: «Las calificaciones se mantienen; por el momento es el homicidio agravado para la progenitora y el homicidio simple para su pareja».
En su exposición, Olazábal también remarcó que existen elementos que refuerzan la hipótesis de un contexto de violencia prolongada en el ámbito donde vivía el niño. «Hay mucha evidencia que contextualiza este tiempo que Ángel estuvo viviendo en ese domicilio, que da cuenta clara e inequívoca de la situación de maltrato que sufría».
Además, señaló que la investigación se apoya en múltiples fuentes de prueba: peritajes, análisis de teléfonos y testimonios. Según explicó, el avance del expediente permitió ampliar la mirada inicial sobre el hecho. «Hay información que ha surgido de los teléfonos y también se han recibido declaraciones testimoniales. Ambas causas son las que llevan al resultado de muerte».
Finalmente, el fiscal recordó que la causa se encuentra en etapa preparatoria y que aún restan medidas clave para su avance. «La fiscalía sigue sosteniendo su hipótesis y para eso están los peritos que le van a dar la información que necesitan».
La investigación continúa en curso mientras se analizan las pruebas médicas y testimoniales que buscan determinar con precisión el grado de responsabilidad de los imputados en la muerte del niño.
