El debate judicial contra Héctor Felipe Quilaqueo, único imputado por el incendio de 70 hectáreas, concluyó. La Fiscalía pidió condena por incendio doloso; la defensa solicitó absolución. El veredicto se conocerá el 3 de junio.
El juicio contra Héctor Felipe Quilaqueo, único imputado en una causa por un incendio que afectó unas 70 hectáreas en Chubut, entró en su tramo final. El tribunal definirá su veredicto el próximo miércoles 3 de junio. El caso se centra en determinar si el fuego fue provocado de manera intencional o si se trató de un hecho accidental.
Con el debate ya cerrado, ambas partes expusieron sus posiciones finales, con versiones contrapuestas sobre el origen del siniestro.
La Fiscalía pidió que Quilaqueo sea condenado por “incendio doloso con peligro común para los bienes”, al sostener que existen pruebas suficientes para acreditar que el fuego fue iniciado de forma deliberada. Entre los elementos centrales de la acusación se destaca una fotografía obtenida del teléfono del imputado, que habría sido tomada en el momento en que comenzaba el foco ígneo, además de peritajes realizados con perros rastreadores que detectaron sustancias acelerantes en la zona afectada.
La acusación también descartó la posibilidad de un origen accidental, como un fogón doméstico, y remarcó que las condiciones climáticas del momento, con altas temperaturas y viento intenso, hacían especialmente riesgoso cualquier tipo de fuego al aire libre.
La Defensa solicitó la absolución del acusado al afirmar que no existen pruebas directas que lo vinculen con el inicio del incendio. Además, cuestionó el desarrollo del proceso judicial al señalar que estaría atravesado por un “discurso político anti-mapuche”, lo que, según su postura, habría influido en la interpretación del caso.
En su argumentación, sostuvo que nadie vio al imputado iniciar el fuego y que, por el contrario, habría intentado colaborar en las tareas para sofocarlo, incluso resultando herido durante la emergencia. También indicó que se habría desplazado a pedir ayuda a un vecino mientras el incendio avanzaba. Como hipótesis alternativa, la defensa planteó que el origen del fuego pudo estar vinculado a una “señal de humo” utilizada en ámbitos rurales, que habría escapado de control debido al viento.
La Fiscalía rechazó esa explicación al señalar que en la zona había señal de telefonía celular, además de la existencia de un puesto a unos 500 metros del lugar. También indicó que el imputado contaba con su teléfono móvil y que incluso lo habría utilizado para tomar fotografías durante el inicio del incendio.
En su exposición final, la acusación también hizo hincapié en el impacto ambiental del hecho, al remarcar que las 70 hectáreas afectadas representan un daño significativo de recuperación lenta. En ese sentido, sostuvo que el medio ambiente constituye un bien común protegido por la normativa vigente y que los hechos atribuidos implican una afectación grave.
La fiscal María Bottini, por su parte, rechazó la existencia de motivaciones políticas en la causa y afirmó que “la ley juzga los actos, no los discursos ajenos”, subrayando que la acusación se basa en evidencia concreta incorporada al expediente.
Con el juicio concluido, el tribunal deberá determinar si el incendio fue intencional o producto de otra circunstancia. La sentencia se conocerá el próximo miércoles y definirá la situación judicial del acusado.
