Especialistas ambientales expusieron ante la prensa internacional los posibles daños que provocaría la exportación de gas natural licuado hacia Alemania, incluyendo riesgos para los cetáceos y el ecosistema del Golfo San Matías.
Organizaciones ambientales advirtieron a la prensa europea sobre los riesgos que el proyecto de gas natural licuado en el Golfo San Matías representa para la biodiversidad regional. Los expertos señalaron que el aumento del tráfico marítimo y la contaminación podrían afectar a los cetáceos que visitan las costas de Chubut y Río Negro.
El conflicto por la expansión de la frontera hidrocarburífera en la Patagonia llegó al debate público europeo. Durante una conferencia organizada por la ONG alemana Urgewald, organizaciones argentinas expusieron ante medios internacionales los impactos ambientales, sociales y climáticos que, según afirmaron, traerá el proyecto de gas natural licuado previsto para operar en el Golfo San Matías.
Alemania quedó en el centro de las críticas tras conocerse que la empresa estatal SEFE concretó un acuerdo para importar dos millones de toneladas anuales del combustible argentino a partir de 2027. Esta decisión busca diversificar la matriz energética alemana tras el quiebre de su dependencia con Rusia, pero, según los especialistas, trasladaría un costo ecológico hacia los ecosistemas marinos compartidos entre Río Negro y Chubut.
El director científico del Instituto de Conservación de Ballenas, Mariano Sironi, detalló ante los periodistas europeos las conclusiones del último informe del Foro para la Conservación del Mar Patagónico. Sironi explicó que el golfo es un ambiente de alta sensibilidad ecológica que funciona como hábitat vital para la ballena franca austral, además de albergar poblaciones de delfines, aves e invertebrados marinos.
Sironi advirtió sobre el aumento en el riesgo de colisiones por el tráfico de grandes buques y señaló que la exposición crónica al ruido industrial puede alterar el comportamiento y bienestar de los cetáceos, ya que estas especies dependen de la comunicación acústica para alimentarse, orientarse y reproducirse.
El proceso industrial de la unidad flotante Hilli Episeyo implica la descarga constante de agua a mayor temperatura hacia el mar, un factor crítico en el Golfo San Matías, que posee características semicerradas y limitada capacidad de renovación de sus corrientes. Sironi recordó el evento de mortandad registrado en 2022 en Península Valdés y explicó que el calentamiento artificial del agua podría favorecer la aparición de floraciones algales nocivas, causantes de mareas rojas. También mencionó los riesgos de derrames que afectarían a la biodiversidad y a las economías locales.
Ana Victoria Domínguez Britos, referente del colectivo Golfo Azul Para Siempre, cuestionó las evaluaciones de impacto ambiental fragmentadas que permitieron el avance de estas iniciativas sin contemplar una mirada integral sobre el territorio. Domínguez Britos afirmó que no hubo una evaluación de los impactos del conjunto de proyectos previstos para la región ni de sus efectos acumulativos sobre actividades como la pesca y el turismo. También señaló que el Estado limitó el acceso a la información y excluyó de las convocatorias a las comunidades de Chubut que, según sostuvo, sufrirán las consecuencias del desarrollo hidrocarburífero.
Desde la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, el coordinador de investigación Ariel Slipak alertó sobre la contradicción que implica promover un modelo exportador de combustibles fósiles en medio de una crisis climática global. Slipak sostuvo que las autoridades intentan legitimar el avance petrolero bajo promesas de inversiones y divisas extranjeras, dejando en segundo plano el pasivo ambiental.
Los disertantes coincidieron en que el Golfo San Matías y las costas aledañas de Península Valdés no deberían transformarse en una zona de sacrificio para satisfacer la demanda energética de potencias extranjeras. Exigieron que cualquier definición futura sobre el mar patagónico se sustente en evidencia científica preventiva.
