Las principales cámaras empresarias de la pesca en Chubut reiteraron el pedido de declaración de Emergencia Pesquera Provincial ante la crisis del sector, que afecta la actividad en puertos y plantas de procesamiento.
En la provincia de Chubut, alrededor de 13.000 personas trabajan en plantas pesqueras. Durante el año pasado, un conflicto salarial provocó la pérdida de gran parte de la temporada en aguas nacionales, con pérdidas estimadas en 200 millones de dólares en exportaciones no realizadas.
La Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP) y la Cámara de la Flota Amarilla de Chubut (CAFACh) emitieron un comunicado conjunto en el que ratificaron el pedido de declaración de Emergencia Pesquera Provincial, presentado el 26 de mayo ante la Secretaría de Pesca. Las entidades señalaron que la medida permitiría instrumentar herramientas de alivio para sostener la operación de la flota y la actividad industrial, en un contexto de pérdida de rentabilidad, aumento de costos y conflictos laborales.
“La industria tiene plena vocación de producir, pero necesitamos un marco de previsibilidad”, indicaron las cámaras, que también solicitaron la convocatoria urgente a una mesa multisectorial con participación de gremios, empresas y organismos provinciales.
El conflicto por la estiba agrava la crisis
En el documento, CAPIP y CAFACh se refirieron a la falta de acuerdo con el Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA) por los incrementos reclamados para las tareas de estiba. Según advirtieron, la falta de consenso generó dificultades para la descarga de materia prima fresca en los puertos chubutenses, lo que derivó en una parálisis operativa que impacta en las plantas de procesamiento.
Las cámaras sostuvieron que la situación afecta principalmente a los trabajadores del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), debido a la reducción de actividad en tierra y la incertidumbre sobre la continuidad de las tareas. “Nos preocupa profundamente que, por esta falta de acuerdo en la estiba, sea el eslabón del procesamiento en tierra el que termine pagando las consecuencias con incertidumbre laboral”, afirmó el comunicado conjunto. Por ello, reclamaron la intervención del Gobierno provincial para facilitar un ámbito de negociación que permita destrabar las descargas y normalizar el flujo de materia prima hacia las plantas.
Una crisis que excede al conflicto portuario
Raúl “Tato” Cereseto, referente de la flota amarilla de Rawson, declaró a La Opinión Austral que la pesca arrastra desde hace varios años una pérdida sostenida de competitividad vinculada a la evolución de los costos internos y al comportamiento del tipo de cambio. Según describió, mientras el dólar se mantuvo prácticamente estable durante el último año y medio, los costos asociados a la actividad aumentaron al ritmo de la inflación. “Los costos en dólares impactaron un 40%, porque el tipo de cambio está quieto mientras que el precio de venta es exactamente el mismo”, afirmó Cereseto, al advertir sobre el deterioro de la rentabilidad en distintos segmentos de la actividad, con una inflación que supera el 30%.
“De esta manera, los costos siguen haciendo presión hacia la rentabilidad, van erosionando el negocio y lo van haciendo cada vez más finito. Muchas especies hoy están fuera de juego”, indicó.
Cereseto planteó que el conflicto salarial con la estiba no puede analizarse de manera aislada. Sostuvo que el reclamo del SUPA por una actualización del 26,59% responde a la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores, pero las empresas afirman no estar en condiciones de absorber nuevos incrementos en una estructura de costos ya tensionada. “La fricción sindical es consecuencia de un problema estructural. Si uno se para del lado de los gremios, tienen razón; si se para del lado empresario, tampoco se puede salir a trabajar a pérdida”, afirmó.
Según indicó, solo en Chubut alrededor de 13.000 personas dependen de manera directa del trabajo en plantas de procesamiento, además de los empleos vinculados a la logística, el transporte y los servicios portuarios. Advirtió que una zafra paralizada o con menor nivel de desembarques podría afectar especialmente a ciudades como Rawson y Puerto Madryn, donde la pesca constituye uno de los principales motores económicos.
Pedido de diálogo y la posibilidad de que los buques descarguen en Santa Cruz
Las cámaras insistieron en que la salida requiere una articulación entre el sector privado, los sindicatos y el Estado provincial. “El compromiso conjunto entre el sector público y privado es la única vía para mitigar estos impactos y asegurar el futuro de nuestra industria en Chubut”, señalaron CAPIP y CAFACh.
Cereseto también advirtió que la paralización de la actividad en Chubut podría derivar en una pérdida de competitividad frente a otras jurisdicciones. Señaló que recientes modificaciones dispuestas por el Consejo Federal Pesquero permiten a la flota permanecer más tiempo en el caladero, reduciendo la necesidad de descargar en puertos chubutenses y ampliando las alternativas hacia Santa Cruz o Mar del Plata. “Mientras Chubut esté paralizada, Santa Cruz y Mar del Plata van a ser las opciones que tengan los buques”, sostuvo el empresario, al insistir en la necesidad de convocar una mesa de trabajo urgente entre el gobierno provincial, las cámaras empresarias y los gremios para evitar que la crisis derive en una mayor pérdida de actividad y empleo.
