La empresa pesquera Conarpesa retomó sus operaciones en la terminal de Caleta Paula, Santa Cruz, con el ingreso de 110 toneladas de langostino congelado. La decisión responde a una estrategia logística para acortar distancias entre zonas de captura y puntos de amarre, en un contexto internacional de demanda incierta.
La actividad portuaria en Santa Cruz registró un nuevo movimiento con el arribo del buque Antonio Álvarez a la terminal de Caleta Paula. La embarcación ingresó con 110 toneladas de langostino congelado en sus bodegas y marcó el retorno operativo de Conarpesa a la provincia, una plaza donde la firma no realizaba descargas de este tipo desde septiembre de 2024.
Detrás de la reactivación de este circuito comercial existe una necesidad logística orientada a maximizar el rendimiento de los barcos en el inicio de la zafra. El presidente de la compañía, Fernando Álvarez Castellano, indicó que la prioridad actual de la flota pasa por achicar las distancias entre las zonas de captura y los puntos de amarre.
El empresario remarcó la importancia de permanecer cerca de las terminales para agilizar el recambio porque los márgenes de tiempo son breves y «el langostino no espera». Bajo esta premisa de optimización operativa, la firma planifica distribuir el ingreso de sus embarcaciones de manera constante entre Caleta Paula, Puerto Madryn y Bahía Rosales.
La elección del muelle santacruceño encuentra además un respaldo en las facilidades implementadas por la gestión provincial para captar el interés de los armadores. El directivo de la compañía reconoció que el gobierno local otorgó beneficios concretos para traccionar la actividad portuaria. Una de las medidas centrales es la autorización para abastecer de combustible a los barcos de forma directa mediante camiones, una dinámica que reduce los costos fijos de cada marea y vuelve más competitiva a la terminal patagónica a la hora de definir el rumbo de descarga.
Más allá del buen ritmo inicial en el plano local, el escenario internacional impone cautela sobre la rentabilidad del sector. Al evaluar el mapa de las ventas al exterior, Álvarez Castellano advirtió que la temporada comenzó con niveles de pesca aceptables, pero el mercado global representa una verdadera incógnita debido a que «China no reacciona y Europa se vende tranquilo». Frente a este panorama de demanda retraída, desde la empresa mantienen una expectativa moderada y confían en que los precios internacionales del producto logren estabilizarse a lo largo de los próximos meses.
