Especialistas advierten que la falta de descanso en el entrenamiento puede generar fatiga acumulada, frenar los avances y provocar problemas físicos a largo plazo. La clave está en la planificación y el equilibrio.
El running se consolidó en los últimos años como una de las actividades físicas más elegidas por su simplicidad, bajo costo y beneficios para la salud. Sin embargo, una práctica muy extendida —salir a correr todos los días— podría no ser tan efectiva como muchos creen, especialmente para quienes buscan mejorar su rendimiento o evitar lesiones.
De acuerdo a una entrevista publicada por Infobae, el entrenador español especializado en alto rendimiento Carlos Rojo advirtió que la repetición constante del impacto sin una adecuada recuperación puede ser contraproducente. “Correr todos los días puede estar frenando tu progreso”, explicó el especialista, al señalar que el cuerpo necesita pausas para asimilar el esfuerzo.
El problema no radica en la actividad en sí, sino en la falta de descanso. Cuando el organismo no dispone del tiempo suficiente para recuperarse, se acumula fatiga y aumentan las probabilidades de sufrir lesiones en músculos, articulaciones y tendones. En este sentido, los expertos coinciden en que el descanso no es una pausa improductiva, sino una parte esencial del entrenamiento.
Desde la fisiología del ejercicio, el proceso es claro: durante el reposo el cuerpo repara tejidos, repone energía y fortalece las estructuras musculares. Es en ese momento cuando se producen las adaptaciones que permiten mejorar el rendimiento. Por eso, Rojo remarcó que “el descanso construye”, en referencia al rol clave que cumple en cualquier planificación deportiva.
Una rutina equilibrada debería incluir jornadas de distinta intensidad, alternando entrenamientos exigentes con rodajes suaves, recuperación activa y al menos un día completo de descanso semanal. Esta variabilidad no solo favorece el progreso, sino que también reduce el riesgo de sobreentrenamiento.
Otro punto que suele pasarse por alto es la alimentación. Según detalló el nutricionista deportivo Ismael Galancho en la misma publicación, muchos corredores cometen errores al elegir sus fuentes de energía. Apostar únicamente por determinados alimentos, como los frutos secos, puede no ser suficiente para sostener el tipo de esfuerzo que demanda el running, por lo que se recomienda un enfoque nutricional más integral.
Además, distintos estudios científicos coinciden en que la recuperación adecuada tiene efectos positivos más allá del rendimiento físico. Entre ellos, una mejor respuesta inmunológica, equilibrio hormonal y una menor probabilidad de desarrollar cuadros de sobreentrenamiento, que pueden incluir fatiga persistente, trastornos del sueño y una caída en el desempeño.
La clave, entonces, está en el objetivo de cada persona. Quienes buscan simplemente mantenerse activos pueden optar por actividades diarias de baja intensidad, como caminatas prolongadas. En cambio, aquellos que apuntan a mejorar marcas o aumentar su resistencia necesitan una planificación más estratégica, donde el descanso tenga un lugar central.
Lejos de ser un obstáculo, parar también es entrenar. Entender ese concepto puede marcar la diferencia entre avanzar de forma sostenida o quedar estancado en el intento.
