A seis meses de la condena a prisión perpetua, la Justicia de Chubut ratificó la prisión preventiva de Pablo Moyano por el homicidio triplemente agravado de la auxiliar docente Myrna Maidana.
La Justicia de Chubut ratificó este miércoles la prisión preventiva de Pablo Moyano, condenado a prisión perpetua por el femicidio de Myrna Maidana, ocurrido en junio de 2024 en Rawson. La decisión fue adoptada durante una audiencia en la Oficina Judicial de Rawson, donde el condenado fue trasladado bajo un operativo de seguridad de la Policía Provincial.
Las juezas de garantías Karina Breckle y Eve Ponce ratificaron la continuidad de la prisión preventiva, en cumplimiento del artículo 235 del Código Procesal Penal. La medida fue solicitada por las fiscales Silvina Nicholson y Laura Castagno y contó con la conformidad del defensor Miguel Moyano. Las magistradas consideraron vigente el riesgo de fuga, especialmente tras el veredicto de culpabilidad emitido por un jurado popular y la condena a prisión perpetua.
De acuerdo con el artículo 377 del Código Procesal Penal de Chubut, todas las condenas superiores a diez años de prisión deben ser revisadas por el Superior Tribunal de Justicia. En este contexto, la prisión preventiva fue prorrogada hasta que el máximo tribunal provincial resuelva la causa o hasta que transcurra un nuevo plazo de seis meses.
Moyano, de 56 años, fue hallado culpable por un jurado popular del delito de homicidio triplemente agravado: por el vínculo de pareja con la víctima, por mediar violencia de género (femicidio) y por haber cometido el crimen para procurar la impunidad de un robo. La sentencia fue dictada por la jueza Laura Martini.
El crimen de Myrna Maidana
El asesinato ocurrió el 11 de junio de 2024 en una vivienda del Área 16 de Rawson. Myrna Maidana, auxiliar docente de 54 años, regresó a su casa luego de cumplir funciones en la Escuela N.º 795, sin saber que Moyano la esperaba en el interior del domicilio.
Según la investigación, el hombre había ingresado sin autorización y fue descubierto por la víctima mientras intentaba cometer un robo. A partir de allí se produjo un ataque: la golpeó, la redujo, la ató de pies y manos, la estranguló y finalmente la apuñaló en el cuello.
Tras el crimen, el condenado cerró la vivienda y cargó en el automóvil de la víctima numerosos objetos robados, entre ellos electrodomésticos, ropa de cama, perfumes y alimentos.
La desaparición de Maidana comenzó a generar preocupación cuando no se presentó a trabajar en el turno tarde en la Escuela Politécnica de Rawson. Compañeras de trabajo y familiares intentaron comunicarse con ella sin éxito. Horas después, al ingresar a la vivienda junto a un cerrajero, encontraron la escena que confirmó el crimen.
