Una empleada de la Casa Rosada declaró que prestó su tarjeta de crédito al entonces jefe de Gabinete para comprar un monitor gamer de más de 2,1 millones de pesos, y que recibió el reintegro en efectivo. La fiscalía indaga si hubo un esquema sistemático para ocultar gastos.
Una empleada de la Casa Rosada, Laura Schiuma, declaró ante la Justicia que autorizó al entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a utilizar su tarjeta de crédito para adquirir un monitor gamer Samsung valuado en más de 2,1 millones de pesos. Según su relato, días después Adorni le devolvió el importe en efectivo. Schiuma afirmó que mantienen una relación laboral desde hace 16 años, cuando coincidieron en la empresa Renault.
La declaración se suma a la investigación que la fiscalía lleva adelante sobre el patrimonio de Adorni. El caso ya no se limita a una compra puntual: se busca determinar si existió un mecanismo mediante el cual gastos personales habrían sido realizados utilizando tarjetas y medios de pago de personas de su entorno, evitando que las operaciones quedaran registradas directamente a su nombre.
En el expediente también consta que, pocos días antes de la compra del monitor, se habrían adquirido dos proyectores Epson mediante tarjetas de crédito de Luis Enrique Aluju, otro funcionario que trabajaba bajo la órbita de Adorni. La Justicia detectó además un intento fallido de comprar un televisor utilizando la tarjeta de Schiuma, operación que fue rechazada por la entidad bancaria pero que quedó registrada.
La investigación incluye la compra de ropa blanca y sommiers por más de ocho millones de pesos, que habría sido abonada en efectivo por Gisela Kocsis, colaboradora cercana a Adorni. Según la causa, esos artículos fueron destinados a una vivienda ubicada en el country Indio Cuá. La factura correspondiente fue encontrada en el teléfono celular de Matías Tabar, contratista encargado de las remodelaciones del inmueble. En ese dispositivo también se habrían hallado mensajes que indicarían que Adorni intentó comunicarse con él antes de que prestara declaración como testigo.
Durante su testimonio, Tabar sostuvo que las refacciones de la propiedad demandaron aproximadamente 246.000 dólares, monto que, según afirmó, fue abonado íntegramente en efectivo.
Con la documentación reunida y las declaraciones incorporadas, la fiscalía continúa analizando el patrimonio de Adorni para establecer si existió un esquema sistemático destinado a canalizar gastos personales a través de funcionarios de su entorno. En caso de que esa hipótesis logre acreditarse con nuevas pruebas, la investigación podría avanzar hacia una nueva etapa, en la que el exfuncionario deba brindar explicaciones sobre el origen de los fondos utilizados.
