Un proyecto familiar de Río Negro entregó casi 900 bicicletas recicladas a niños de la región.
Diego Paulete, electricista de Ingeniero Huergo, Río Negro, junto a su compañera Jennifer Romero, lidera el proyecto «Robando Sonrisas», que desde hace once años recupera bicicletas usadas para donarlas a niños. Hasta la fecha, entregaron casi 900 bicicletas en 14 localidades de Río Negro.
El proyecto comenzó en 2015 tras un incendio que destruyó la vivienda de una madre soltera. Diego ofreció realizar la instalación eléctrica de la nueva habitación construida por vecinos. «Queríamos que tuviera una instalación segura para que no volviera a pasar una tragedia así. Desde ese momento comenzamos este viaje», declaró.
«Robando Sonrisas» no recibe financiamiento externo. Las bicicletas se obtienen por donaciones y los repuestos provienen de la bicicletería de Hugo y Mirta, padres de Diego. «No somos una ONG ni recibimos fondos de nadie. Todo está traccionado por la locura y el amor», afirmó Paulete. Participan seis personas, incluidos su padre de 76 años y su hijo de tres.
El proceso incluye la revisión y reparación de cada bicicleta en el garaje de su casa. Luego, se contactan con referentes barriales y merenderos para identificar a los niños que las necesitan. «Hay barrios que están a tres o cuatro kilómetros de la escuela y muchos chicos necesitan una bicicleta para poder estudiar», explicó.
La bicicleta número 900 llegó desde Ushuaia. «Es increíble pensar todo el camino que hizo para terminar en manos de un chico», señaló Diego. Sobre el futuro, sostuvo: «Nos encantaría llegar a las 1000 bicicletas, tener un espacio propio para trabajar y llevar este proyecto a otras provincias. Pero nuestro sueño ya lo estamos viviendo».
