Un grupo de vecinos de un barrio privado de Neuquén capital realizó una protesta frente a la vivienda donde un empresario condenado por abuso sexual agravado cumple arresto domiciliario con tobillera electrónica. Los manifestantes reclaman que el condenado sea trasladado a una unidad penitenciaria.
Vecinos de un barrio privado de Neuquén capital manifestaron su rechazo a la prisión domiciliaria otorgada a un empresario condenado por abuso sexual agravado contra su hijastra. La protesta incluyó cacerolazos, bocinas y el lanzamiento de huevos y bolsas de basura frente a la vivienda donde el condenado cumple arresto domiciliario con tobillera electrónica.
La manifestación comenzó el jueves, luego de que se conociera que el empresario había regresado a su domicilio. Un grupo de residentes se concentró frente a la propiedad y realizó un escrache. El viernes, la convocatoria se amplió y los manifestantes realizaron un cacerolazo y exhibieron carteles y pancartas con críticas a la decisión judicial.
Durante la protesta, se desplegó un operativo policial para custodiar la vivienda. Según relataron los vecinos, los efectivos solicitaron que no se provocaran daños materiales en la propiedad.
Uno de los residentes declaró a Canal 7: «Los vecinos estamos reunidos porque tenemos conviviendo dentro del barrio a un violador al que tres jueces le dieron prisión domiciliaria en vez de estar en un calabozo hasta que tenga la sentencia firme». También cuestionó que el condenado permanezca en un barrio con familias y niños, y afirmó que algunos menores ya lo vieron con la tobillera electrónica. «Tuvimos que explicarles qué estaba pasando. Es una situación muy difícil para chicos de 8, 9 o 10 años», agregó.
El vecino criticó además el operativo de seguridad: «Hoy quienes tendríamos que estar protegidos somos los ciudadanos, pero a quien se protege es a un violador que recibió prisión domiciliaria».
La protesta se produjo luego de que el Tribunal de Impugnación revocara la prisión preventiva que el empresario cumplía en una dependencia policial y ordenara que regresara a arresto domiciliario con monitoreo electrónico. Los jueces Mauricio Macagno, Federico Sommer y Liliana Deiub consideraron que no existían fundamentos suficientes para sostener que la prisión domiciliaria había dejado de ser una medida adecuada, ya que el acusado había permanecido bajo esa modalidad durante el proceso judicial sin registrar incumplimientos.
El empresario fue declarado culpable por unanimidad por un jurado popular del delito de abuso sexual con acceso carnal continuado agravado y corrupción de menores. Según la acusación, abusó sexualmente de su hijastra desde que la víctima tenía 7 años y durante aproximadamente 19 años. La Fiscalía y la querella anticiparon que solicitarán una pena superior a los 30 años de prisión, que podría alcanzar los 35 años en la audiencia de cesura.
