La pérdida de más de 600.000 puestos de trabajo registrados desde diciembre de 2023 refleja un cambio estructural en el mercado laboral argentino, según analizó el sociólogo Mariano Prado.
La pérdida de más de 600.000 puestos de trabajo registrados desde diciembre de 2023 refleja un cambio estructural en el mercado laboral argentino y no una situación coyuntural, según analizó el sociólogo Mariano Prado. Para el especialista, los últimos indicadores muestran una tendencia sostenida que afecta principalmente al empleo privado, mientras crecen las formas de trabajo más precarias.
«Lo primero para destacar es que es una tendencia, no es una fotografía», afirmó durante una entrevista en Ahora en Comodoro, por Seta TV.
Prado señaló que la pérdida de 128.600 empleos registrada en el último informe debe interpretarse como parte de un proceso que se mantiene desde hace casi tres años. «Ya no es una fotografía, no es una caída puntual por algún evento económico, sino que ya es una tendencia generalizada», sostuvo.
LAS PYMES, ENTRE LOS SECTORES MÁS AFECTADOS
El sociólogo consideró que la evolución del empleo responde al modelo económico y a los sectores que concentran el crecimiento. En ese contexto, afirmó que las actividades vinculadas al mercado interno son las que enfrentan las mayores dificultades.
«Está claro acá que el sector, los sectores perdedores del modelo tienen que ver con el mercado interno», expresó.
Prado explicó que las pequeñas y medianas empresas representan cerca del 70% del entramado productivo argentino y concentran gran parte del empleo privado registrado. Por ese motivo, aseguró que la caída del consumo repercute de manera directa sobre esas compañías.
Según su análisis, la industria, el comercio y los servicios son las actividades que más sufrieron la pérdida de puestos de trabajo, mientras que el crecimiento se concentra en sectores como la energía, la minería y algunas actividades vinculadas al agro.
EL CAMBIO EN EL TIPO DE EMPLEO
Prado sostuvo que la transformación del mercado laboral no solo se observa en la desaparición de puestos registrados, sino también en el tipo de ocupaciones que comienzan a ganar espacio.
«Se perdieron 128.000 empleos, pero en general también el monotributo cayó en los últimos 2 años y medio», señaló, al remarcar que incluso las formas independientes de trabajo muestran signos de deterioro.
Además, advirtió que muchas personas recurren a plataformas de transporte o reparto para generar ingresos adicionales, aunque consideró que esos mercados también comienzan a mostrar señales de saturación.
«El problema es que acá la alternativa de todo lo que tiene que ver con las aplicaciones no solo es para aquellos que quedaron sin trabajo, es también para aquellos que están complementando ingresos», explicó.
PREOCUPACIÓN POR LOS INGRESOS Y EL SISTEMA JUBILATORIO
El especialista también alertó sobre la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores y aseguró que la desaceleración de la inflación, por sí sola, no alcanza para revertir la situación.
«Si vos no mejoras los ingresos, por más que vos pares de que los precios no suban, vos no tenés mayor poder adquisitivo para comprar bienes», afirmó.
En ese marco, recordó que una parte importante de los trabajadores registrados permanece por debajo de la línea de pobreza y vinculó ese escenario con el aumento de la morosidad en créditos y tarjetas.
Por último, Prado advirtió sobre el impacto que la caída del empleo formal puede tener en el financiamiento del sistema previsional.
«43% de trabajo no registrado en Argentina. Cuando digo no registrado es que eso ni siquiera están registrados como monotributistas», señaló.
«El sistema jubilatorio argentino con esta tendencia está claro que es insostenible», al sostener que la pérdida de aportes derivados del empleo registrado representa uno de los principales desafíos para el futuro del sistema.
