El perro investigado por el caso de la playa Magagna se adapta en la protectora Los Callejeros de Trelew, donde convive con otros tres animales en la misma situación legal. La organización detalló el proceso de adaptación, las restricciones judiciales y el abandono de las familias.
El perro Perejil, investigado por la muerte de una niña en la playa Magagna, fue trasladado a las instalaciones de la protectora Los Callejeros en Trelew. Según informaron los cuidadores, el animal se alimenta con normalidad y comparte su espacio con dos hembras castradas. «Se adaptó muy bien», señalaron desde la organización, que mantiene en reserva la identidad de los voceros por orden judicial.
La Justicia impide a los voluntarios publicar fotos o videos oficiales del animal. La prohibición recae sobre la institución, no sobre material que vecinos u otras personas puedan compartir. La protectora acompañará a Perejil durante el proceso legal y, en caso de demostrarse su inocencia, se evaluará una adopción responsable.
Desde la entidad explicaron que los perros judicializados, en su mayoría señalados por episodios de mordeduras, requieren un largo período de adaptación. La responsabilidad ante cualquier eventualidad recae sobre el refugio. Los requisitos para adoptantes incluyen familias sin niños, predios cerrados y conocimiento previo en manejo de razas complejas. Hasta el momento, ningún perro judicializado fue entregado en adopción.
Perejil convive con otros tres perros en la misma situación: Spooky, un pitbull de Gaiman; Tigre, de Rawson; y Keyla, una perrita de Camarones con denuncias por morder a transeúntes. Los cuidadores atribuyen el comportamiento de Keyla a su ceguera y señalaron que no presenta problemas de conducta en el refugio.
La mayoría de estos animales termina residiendo de forma permanente en el predio. «Son parte de la manada», indicaron los voluntarios. Una vez que la Justicia interviene, el refugio cubre todos los gastos de alimentación y atención veterinaria. Las familias originales suelen desaparecer: «Se sacan un lazo de encima y el refugio es el que cubre todo», lamentaron.
