Condenaron a Maximiliano Avilez por falso testimonio en la causa Luciana Muñoz. El juicio, que se desarrolló en Chubut, estuvo marcado por la tensión y los cuestionamientos de la familia de la víctima hacia el fiscal Andrés Azar.
Los momentos previos al inicio del juicio contra Maximiliano Avilez, y también la salida de la sala, estuvieron marcados por la tensión y los cuestionamientos de la familia de Luciana Muñoz hacia el fiscal Andrés Azar. Avilez fue finalmente condenado por falso testimonio en el marco de la investigación por la desaparición de la joven, que ya lleva dos años y 18 días sin resolverse.
La condena y el voto en disidencia
El tribunal, integrado por Pablo Encina, Luis Yancarelli y Marco Lupica Cristo, resolvió por mayoría la condena de Avilez: los dos primeros jueces votaron a favor, mientras que Lupica Cristo se pronunció por la absolución del novio de Luciana. Mientras este último daba los fundamentos de su voto, Lila Aguerre, madre de la joven e integrante de la querella, intentó tomar la palabra sin éxito. El magistrado, en un breve mensaje dirigido a ella, señaló que si bien este juicio no aportaría respuestas sobre la desaparición de Luciana, «el Estado debe responder».
«¿Por qué trajeron a esta chica?»
El principal cuestionamiento de la familia surgió a partir de una confusión en la citación de una testigo que, según la investigación, había asegurado haber visto a la joven. En la sala de audiencias se presentó una mujer distinta a la persona original que debía declarar. «Desde el principio, yo había declarado que esa chica la había visto al tomar el cole, pero no es Naara Becerra, es N.B., y son personas diferentes, y son dos versiones diferentes», explicó Aguerre, visiblemente conmovida, en diálogo con este medio.
La discusión con el fiscal Azar se trasladó al pasillo de Tribunales y terminó con una promesa del representante del Ministerio Público Fiscal: «Voy a citar a la testigo verdadera en la segunda parte del juicio, cuando pidamos la pena», le aseguró a Aguerre.
El reclamo de la madre de Luciana
Según explicó Aguerre, esos fueron los motivos por los que había querido intervenir durante la audiencia, luego de que Lupica Cristo se refiriera a la testigo Naara Becerra, convocada por la defensa, quien declaró no conocer a Luciana, a su amiga ni a su madre, y aseguró que nunca había hablado con la Policía. «Mi declaración la tomaron los policías de investigaciones en ese momento, escribieron que yo había dicho que era Naara Becerra y yo nada que ver, por qué trajeron a esta chica si es N.B.», cuestionó, y agregó: «fue una amiga de Luciana la que me aportó la conversación con esa chica».
Sobre la condena a Avilez, Aguerre se mostró con optimismo respecto de la posibilidad de que aporte avances en la causa por la desaparición de su hija: «Estamos esperando la pena y tenemos las mejores expectativas de que este tipo pueda estar preso y salga información de dónde está mi hija».
La testigo negó conocer a Luciana
La tensión se había acumulado desde el martes, cuando la declaración de Naara Becerra, durante la segunda jornada del juicio, dejó una de las mayores incógnitas del debate oral. La joven, de 20 años, presentada por la defensa, negó conocer a Luciana Muñoz, a Lila Aguerre y a la amiga de la desaparecida que supuestamente había recibido un mensaje suyo por Facebook. Sin embargo, al revisar el expediente surge un dato llamativo: al ofrecerla como testigo, la propia defensora Sol Pérez de León había sostenido ante el juez de Garantías que se trataba de la persona que se había comunicado con la familia para informar que Luciana estaba en la casa de Avilez.
Cabe recordar que el juicio buscaba determinar si Avilez mintió cuando declaró, el 27 de julio de 2024, que hacía aproximadamente un mes o un mes y medio que no veía a Luciana, desaparecida desde el 13 de julio de ese año.
El origen del dato que motivó un allanamiento
Durante la investigación por la desaparición de la joven, la familia había aportado a la Fiscalía una conversación mantenida por Facebook con una usuaria identificada como «N.B.», quien afirmaba haber visto a Luciana asomada por una ventana de la vivienda de Avilez mientras esperaba el colectivo frente al domicilio, en el barrio Parque Industrial. Ese intercambio no fue incorporado como evidencia al legajo, aunque tanto Lila Aguerre como el comisario inspector Juan Barroso y el policía Alexis Zapana declararon en el juicio al respecto.
Quien mencionó por primera vez esa información fue el fiscal Azar, durante el interrogatorio a Aguerre, quien explicó que fue una amiga de Luciana la que le había hecho llegar la conversación con «N.B.». Barroso y Zapana, por su parte, declararon el primer día del juicio que ese dato fue uno de los elementos que impulsó el pedido de allanamiento realizado el 24 de julio de 2024 en la casa y barbería de Avilez. Ese procedimiento resultó negativo: Luciana no estaba en el domicilio ese día. Tres días después, Avilez volvió a prestar declaración testimonial, la misma que la Fiscalía sostuvo que fue falsa.
Cómo llegó Naara Becerra al juicio
En la audiencia de control de acusación, la defensora Sol Pérez de León había ofrecido como testigo a Naara Becerra, cuyo nombre figuraba en la fundamentación de la orden de allanamiento del 24 de julio de 2024. En una audiencia de octubre de 2025, la defensora explicó ante el juez Georgetti que, según había leído en la orden, se trataba de la joven que había informado a la madre de Luciana que su hija se encontraba en la vivienda de Avilez. El propio fiscal Azar también había manifestado interés en escucharla durante el debate oral e incorporarla como testigo.
Sin embargo, cuando finalmente declaró ante el tribunal, su relato resultó completamente distinto al esperado.
«Jamás las conocí»
Naara Becerra explicó que vive frente a la casa de Avilez y que lo conoce únicamente por ser vecinos desde hace cinco o seis años. Contó que fue convocada porque le informaron que aparecía mencionada en una denuncia o declaración, aunque aseguró que nunca había realizado una presentación vinculada al caso. «Vine a testimoniar porque la defensa me dijo que aparecía en una denuncia o en una declaración y yo nunca hice una declaración», sostuvo.
Ante las preguntas de la Fiscalía y la querella, negó conocer a Lila Aguerre, a la amiga de Luciana y a la propia Luciana Muñoz. «Jamás las conocí», respondió. También aseguró que nunca mantuvo contacto con la familia de la joven desaparecida, que no había aportado información durante la búsqueda y que se había enterado de la desaparición por las fotos que circularon en ese momento.
