La diputada Andrea Toro, única representante del Partido Independiente de Chubut tras la salida de Marcelo Rubia, analizó la fragmentación de la Legislatura en ocho bloques y sus implicancias para el trabajo parlamentario.
La Legislatura de Chubut atraviesa un proceso de fragmentación política. Tras la salida del diputado Marcelo Rubia del Partido Independiente de Chubut (PICH) para conformar un monobloque, Andrea Toro quedó como única representante del espacio original. En declaraciones, Toro analizó la reconfiguración del recinto legislativo, que actualmente cuenta con ocho bloques en una Cámara de 27 bancas.
La diputada diferenció la ruptura de Rubia de la salida previa de Daniel Casal durante la sesión inaugural. Según Toro, Casal llegó mediante una alianza con César Treffinger y “nunca respondió a la línea propia de nuestro partido”, por lo que su alejamiento respondió a su pertenencia al peronismo. En cambio, consideró que son situaciones distintas.
Respecto a las fugas internas, Toro defendió la solidez del proyecto partidario y sostuvo que el partido mantiene reglas claras. Afirmó que “quien decide apartarse de eso lo hace por una lectura personal de su propio recorrido político”. Asimismo, señaló que la ruptura unilateral de un legislador “debilita el mandato que la gente nos dio como equipo”.
En cuanto al funcionamiento legislativo, Toro reconoció que la fragmentación exige un trabajo más complejo. Indicó que “hay que construir consensos proyecto por proyecto, tema por tema, y dejar de lado la lógica de bloques cerrados”. Sobre el impacto en el oficialismo, admitió que la dispersión puede otorgar margen de maniobra al Gobierno, pero advirtió que “un Ejecutivo que depende de sumar voluntades una por una pierde previsibilidad”.
De cara al resto del año, Toro afirmó que su rol como única representante del PICH la “obliga a sostener con más firmeza los principios que nos trajeron hasta acá”.
