La guía de turismo María Leoni Gaffet alertó sobre una práctica de buceo que podría acercarse a ballenas y a sus crías en Playa Paraná, y solicitó la intervención de las autoridades.
La guía de turismo María Leoni Gaffet alertó sobre una actividad de buceo que, según señaló, podría acercarse a ballenas y a sus crías en Playa Paraná. Advirtió sobre los riesgos para las personas y los animales y pidió que las autoridades intervengan antes de que la práctica se vuelva habitual.
La Ley Provincial Nº 5714, sancionada en marzo de 2008 en la Legislatura de Chubut, prohíbe de forma específica la actividad de acercamiento, persecución, navegación, natación y buceo con la ballena franca austral (Eubalaena australis) en aguas provinciales sin autorización.
En las últimas horas se viralizó un video que muestra a personas realizando actividad de buceo a pocos metros de los mamíferos en playa Paraná, a más de 9 kilómetros de Puerto Madryn.
“No existe el buceo o snorkeling con ballenas. Sí con lobos”, aclaró Leoni Gaffet sobre la situación generada recientemente en la costanera.
Explicó que en Playa Paraná se registra actualmente una importante presencia de ballenas, algunas acompañadas por sus crías. La preocupación surge porque algunas personas estarían esperando que los animales se acerquen a la costa para luego ingresar al agua y aproximarse a ellos.
“Si permiten que esta escuela de buceo se acerque a los animales, en tres semanas tenemos sesenta personas haciendo lo mismo si no hay una reacción oficial”, alertó.
La guía reconoció que la lejanía de este punto respecto de los puestos de seguridad podría convertirlo en un “punto ciego”. “Ya pasó con las casillas”, señaló, al recordar otros episodios, según indicó en diálogo con Radio Jornada.
“No sé quién será el responsable, si la Provincia o el municipio, pero alguien debería estar ahí. Un guardafaunas, tal vez, que esté y controle”, sostuvo.
Gaffet también hizo hincapié en los riesgos para quienes ingresan al agua y se aproximan a ejemplares de gran tamaño. Si bien reconoció que las ballenas pueden transmitir una sensación de tranquilidad por sus movimientos, advirtió que una reacción inesperada puede generar una situación peligrosa: “un viraje repentino puede ser un riesgo para el buceador”, planteó.
Mencionó como antecedente el caso de un director de cine que había sido autorizado para realizar una actividad en el agua y contaba con un veedor. Durante la experiencia, una ballena madre se acercó junto a su juvenil y el hombre terminó siendo desplazado violentamente fuera del agua para luego volver a caer. Afortunadamente, no le pasó nada. Sin embargo, la guía reconoció que “es peligroso interactuar con ellas”.
