El 28 de octubre de 2012 se realizó el último desfile de carrozas estudiantiles en Comodoro Rivadavia. El evento, que se extendió por más de 50 años, tuvo su edición final con la participación de siete escuelas y dos entidades religiosas. La convocatoria de 2013 no prosperó.
El 28 de octubre de 2012 se llevó a cabo la última edición de la Farándula Estudiantil en Comodoro Rivadavia. El evento, que durante más de 50 años convocó a estudiantes secundarios, tuvo su cierre ese día con un desfile realizado en la avenida Portugal, según informaron los diarios El Patagónico y Crónica en sus ediciones del lunes siguiente.
En esa oportunidad participaron un centenar de estudiantes, siete escuelas y dos entidades religiosas: la Iglesia Ciudad de Dios y el Tabernáculo de la Fe. El Colegio Deán Funes fue la única institución histórica presente. También participaron el Instituto María Auxiliadora, el Colegio San José Obrero, la Escuela N° 737 Soldado Almonacid, el Colegio N° 745, la Escuela N° 797 del barrio San Martín y un grupo del Colegio Universitario Patagónico.
La fecha de realización, posterior al Día de la Primavera, y el cambio de locación desde el centro a la avenida Portugal marcaron diferencias con ediciones anteriores. Los medios citados indicaron que hubo «escasa participación de la comunidad».
En 1995, doce carrozas desfilaron por la calle San Martín con miles de asistentes. Participaron el Colegio Santo Domingo Savio, una murga de la Escuela de Arte, las escuelas 725 y 723 de Laprida, la Escuela de Biología Marina, el jardín de infantes Pisa Pisuelas, el CUP, el Colegio Perito Moreno, la Escuela 760, la Escuela 707, la 722 de Próspero Palazzo, la Escuela 711, los institutos salesianos María Auxiliadora y Deán Funes, y la ENET N.º 1.
En 2013 se realizó una convocatoria para retomar el evento, pero no se concretó. Néstor Pelicón, subsecretario de Cultura en ese momento, declaró a ADNSUR: «Me acuerdo que en esa época había un grupo de chicos, de estudiantes, que se juntaban y venían a pedir, de alguna manera, que el Estado los acompañe. Y que el Estado lo podía acompañar con cierta logística». Agregó: «Había un grupo de estudiantes que estaba queriendo llevar adelante todo esto, pero evidentemente no hubo una respuesta por parte de las escuelas, porque el apoyo estatal estaba».
Pelicón sostuvo que «es una pena» que el evento se haya discontinuado y mencionó como posibles factores la pérdida de apoyo privado, los cambios tecnológicos y la pérdida de tradiciones.
Emanuel Viegas, actual director de la ENET N° 1, participó como alumno y luego como docente entre 2010 y 2011. Afirmó que el evento podría reflotarse considerando aspectos de seguridad y presencia estatal. «Habría que plantear cómo se puede hacer de forma segura, porque es interesante todo lo que surgía. Era un proceso que ponía en movimiento a toda la escuela», declaró. Añadió que las carrozas abordaban temáticas como tabaquismo y alcoholismo, y que hoy podrían tratar prevención del suicidio, bullying y ciberbullying. «Pero para eso debe estar presente el Estado, para dotar de las cuestiones necesarias. Debe haber mucha difusión, sobre qué materiales usar y qué materiales no. Lo importante es que sea seguro para los chicos», planteó.
Según Mariela Garolini, quien reflotó la farándula en un capítulo de Comodoro, el origen del fenómeno se remonta a 1959, cuando estudiantes se disfrazaban y pedían autorización policial para desfilar en septiembre. En la década del 70 se sumaron las carrozas. En los años 80, el evento incluía talleres nocturnos, organización por cursos y elaboración de flores de papel crepé. El recorrido inicial por Rivadavia y San Martín terminaba en la Costanera con la quema de un muñeco. Luego se trasladó a la avenida Portugal. La jornada finalizaba con un baile donde se elegía la mejor carroza y la reina de los estudiantes secundarios, con jurado integrado por la Dirección de Cultura municipal, personalidades y la Federación de Estudiantes Secundarios.
La desaparición del evento, según los testimonios, se atribuye a una pérdida de convocatoria, el costo creciente de materiales y logística, y el endurecimiento de normativas de seguridad escolar y responsabilidad civil.
