Johana Gafette fue la primera adjudicataria en recibir este viernes la llave de su nueva vivienda, luego de perder su casa por el desplazamiento del Cerro Hermitte. La entrega forma parte de un sorteo de 25 casas.
Johana Gafette fue la primera adjudicataria en recibir este viernes la llave de su nueva vivienda, luego de perder su casa por el desplazamiento del Cerro Hermitte. La entrega se realizó en el marco de un sorteo de 25 viviendas.
«Estoy súper emocionada porque 25 casas solamente entregaban hoy y tuve suerte de estar en el sorteo y más que agradecida y feliz. Es el hecho de mis hijos y nada, súper contenta de no estar viviendo de prestada y tener un poco de paz, porque perder todo y quedar en situación de calle fue muy difícil para mí y para mis hijos», declaró Gafette.
Según relató, después de recibir la llave debía completar los trámites correspondientes para poder instalarse. «Más rato me dan la llave y hacemos el papeleo de la luz y ya me mudo».
«Ya nos podemos mudar, esas 25 familias que se les entregó hoy en el sorteo. Estoy muy contenta, muy emocionada, muy feliz. Todavía como que no lo termino de procesar. Estoy temblando», agregó.
Meses de incertidumbre
Gafette indicó que una de las mayores dificultades fue atravesar el tiempo sin tener la certeza de dónde podría vivir junto a sus hijos. La adjudicación, explicó, transformó esa incertidumbre en una respuesta concreta.
«Fue muy duro porque no había nada concreto y hasta no tener en mano esto ahora del sorteo, decir, ‘Bueno, Gafette, Johana, esta va a ser tu vivienda, esta es tu calle, tu manzana’, ahora sí estoy segura de que me voy a mudar y que voy a tener algo para mis hijos, porque esa era mi preocupación, no tener un techo para mis dos nenes que son menores de edad y yo soy sostén de familia; o sea, era yo contra todos esperando una buena noticia como la doy. Así que nada, más que agradecida». La nueva casa también implica dejar Sismográfica, el barrio donde nació y vivió durante 38 años.
El comienzo de otra etapa
Gafette también recordó cómo atravesó aquella noche y las consecuencias que tuvo para ella. Sus hijos ya habían sido retirados de la vivienda y su pareja se encontraba de viaje.
«Gracias a Dios ahora, cuando me mude, creo que todo eso va a quedar un poco atrás y voy a arrancar una nueva vida más tranquila».
Con la llave en sus manos, la familia quedó en condiciones de comenzar la mudanza y dejar atrás una etapa marcada por la pérdida de su vivienda y la incertidumbre habitacional.
