El Decreto 1126/2026 difirió hasta el 1° de noviembre la actualización del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y del impuesto al CO2, que debía regir desde el jueves. La medida llega después de que las petroleras aplicaran subas de hasta 5% en los surtidores por el Brent por encima de los US$ 100, y acumula una pérdida de recaudación de US$ 1.229 millones en lo que va de 2026.
El Gobierno nacional postergó hasta el 1° de noviembre la actualización de los impuestos que gravan los combustibles. Lo hizo a través del Decreto 1126/2026, publicado este miércoles en el Boletín Oficial, que difiere los incrementos del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y del impuesto al dióxido de carbono (IDC) que debían empezar a regir el jueves 1° de octubre. Con la prórroga, la nafta y el gasoil no subirán el mes próximo por efecto impositivo en ninguna provincia del país.
El ICL es un tributo fijo, en pesos, que se cobra por cada litro de nafta o gasoil: se suma al precio que define cada petrolera y queda incluido en el ticket del surtidor, por lo que cualquier actualización se traslada casi de manera directa al precio final. Por ley, ese monto y el del impuesto al CO2 deben recalcularse cada trimestre en línea con la inflación medida por el IPC. El decreto firmado por Javier Milei difiere los incrementos remanentes de 2024, de 2025 y de los dos primeros trimestres de este año, y alcanza a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.
La decisión tiene un costo para las cuentas públicas. En los primeros ocho meses de 2026, la pérdida de recaudación por las postergaciones acumuló US$ 1.229 millones, según las estimaciones publicadas por Clarín. La consultora Economía y Energía había calculado, a su vez, que las postergaciones de 2025 le costaron al Estado US$ 2.326 millones. La participación del ICL y del impuesto al CO2 sobre el precio final en surtidor se mantiene hoy por debajo de su incidencia histórica.
Por qué el Gobierno postergó otra vez el ajuste
En los considerandos, el Poder Ejecutivo justificó la medida en la necesidad de “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”. El decreto lleva las firmas de Milei, del jefe de Gabinete Diego Santilli y del ministro de Economía Luis Caputo. No es la primera vez que el Gobierno apela a este mecanismo: la gestión libertaria aplicó el mismo criterio en abril, junio y septiembre, con el objetivo de contener la inflación, y en otros meses optó por alzas parciales. Desde septiembre del año pasado, además, las actualizaciones se calculan según la inflación acumulada del trimestre.
El contexto de precios agrega presión. Por el conflicto en Medio Oriente, el barril de Brent, que se toma como referencia en el mercado argentino, se ubicó por encima de los US$ 100. En los últimos días de septiembre las petroleras trasladaron esa suba a los surtidores: Raízen (operadora de las estaciones Shell), Axion y Puma aplicaron aumentos de entre 2,5% y 5%, y YPF se sumó después con un alza promedio del 1%. La petrolera explicó que mantiene el esquema de “buffer de precios” vigente desde abril, con el que busca evitar trasladar de inmediato toda la volatilidad internacional a los precios locales.
El gasoil patagónico, con un monto diferencial
El régimen del tributo contempla un monto diferencial para el gasoil que se consume en las provincias patagónicas, además del Partido de Patagones (Buenos Aires) y el Departamento de Malargüe (Mendoza): se trata de un valor distinto al que se aplica en el resto del territorio. Es un dato sensible para Chubut y para la actividad del Golfo San Jorge, donde el gasoil es insumo central: mueve el transporte de carga, los equipos de yacimiento, las cuadrillas y la logística de la industria hidrocarburífera, además del transporte y el abastecimiento de las ciudades petroleras.
Con la postergación, el próximo hito será el 1° de noviembre, cuando venza el plazo fijado por el decreto y el Gobierno deba definir si aplica el ajuste completo, uno parcial o una nueva prórroga. El proyecto de Presupuesto 2027 enviado al Congreso anticipa un posible cambio de rumbo: prevé que la recaudación por los tributos sobre las naftas y el gasoil aumente 59% en un año, el mayor incremento proyectado entre los ingresos tributarios.
Nota en base a BAE Negocios y Clarín, con asistencia de IA y editada por un redactor de ADNSUR.
