El zarangollo murciano es un revuelto de zapallitos y cebolla que se cocina a fuego bajo hasta que la verdura se deshace y recién entonces se agrega el huevo. Tres ingredientes y una hora de cocción lenta para un plato que se come con pan.
El zarangollo murciano es un revuelto de zapallitos y cebolla que se cocina a fuego bajo hasta que la verdura se deshace, y recién entonces entra el huevo. Nada más que eso. Si gusta el sabor de la huerta sin vueltas ni salsas que tapen todo, este plato puede resultar atractivo desde el primer bocado.
Es una receta fácil y rendidora: salen dos o tres porciones como plato principal, y estira un montón si se acompaña con unas papas al horno. El tiempo total ronda la hora, pero casi todo es pochado lento y sin apuro. La clave son dos cosas. La primera: el zapallito tiene que perder toda el agua y quedar casi deshecho, sin resistencia al morderlo. La segunda: el huevo se suma al final, con el fuego al mínimo, y se retira cuando todavía está brillante. Si se hace eso, el resultado es cremoso y profundo, nada que ver con un revuelto seco. Se come caliente, tibio y hasta frío, al día siguiente, cuando los sabores se asentaron y está todavía mejor.
Ingredientes
- 2 zapallitos medianos (o calabacines)
- 1 cebolla grande (o 2 cebollas de verdeo)
- 3 huevos
- Aceite de oliva, cantidad necesaria
- Sal fina, a gusto
- Pimienta negra molida, a gusto (opcional)
- 1 diente de ajo (opcional, pero queda muy bien)
Elaboración
- Lavar los zapallitos y cortarlos en medias lunas finas, de dos o tres milímetros de grosor. Si la piel está tierna, dejar una parte sin pelar: le suma sabor y textura. Si son grandes y tienen mucha semilla, sacarla con una cuchara.
- Pelar la cebolla y cortarla en tiras finas, parejas, para que se cocinen todas al mismo tiempo.
- Calentar un buen chorro de aceite de oliva en una sartén amplia, a fuego medio-bajo. Agregar la cebolla con una pizca de sal y revolver para que se impregne.
- Dejar que la cebolla se poche hasta que esté transparente y bien tierna. Son entre 10 y 15 minutos, sin apurar el fuego: si se dora, el plato cambia de sabor y pierde esa dulzura de fondo que lo hace tan rico.
- Sumar los zapallitos, revolver todo y subir el fuego un minuto para que larguen el agua. Después bajar de nuevo a fuego suave.
- Cocinar entre 25 y 35 minutos, revolviendo cada tanto, hasta que el zapallito esté casi deshecho y no quede líquido en el fondo de la sartén. Este es el paso que no se puede apurar: es el corazón de la receta.
- Mientras tanto, batir los huevos en un bol con una pizca de sal y pimienta, apenas unas vueltas con el tenedor, sin espumar de más.
- Bajar el fuego al mínimo y volcar los huevos sobre la verdura. Integrar con movimientos lentos y suaves, levantando el fondo de la sartén con una espátula.
- Retirar del fuego cuando el huevo esté apenas cuajado y todavía brillante. Se termina de cocinar con el calor que quedó en la sartén.
- Tapar y dejar reposar cinco minutos antes de llevar a la mesa. Servir con buen pan, que acá mojar es obligatorio.
Tips
- Si se tiene sartén de fondo grueso, usarla: reparte mejor el calor y nada se pega durante el pochado largo.
- Un diente de ajo picado junto con la cebolla es una variante casera muy común y le da un golpe de sabor extra. No es la receta original, pero funciona.
- Si al terminar el pochado queda líquido, subir el fuego un minuto y revolver hasta que se evapore. El agua se tiene que ir antes de que entren los huevos.
- Se guarda hasta dos días en la heladera. Para recalentarlo, sartén a fuego bajo con una cucharada de agua: recupera la textura melosa y no se seca.
Artículo elaborado con información de Paulina Cocina, con asistencia de IA y bajo supervisión de un editor de ADNSUR.
