miércoles, 7 octubre, 2026
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Estudiantes de la UBA construyeron un auto de carrera y compitieron en Brasil

Ocho estudiantes de la Universidad de Buenos Aires iniciaron en 2022 el proyecto FIUBA Racing Team. Construyeron el vehículo Suipacha 901 y participaron en la Fórmula SAE en Brasil. Actualmente, alrededor de 50 estudiantes trabajan en una segunda versión.

Un grupo de ocho estudiantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) inició a fines de 2022 el proyecto FIUBA Racing Team con el objetivo de construir un auto de carrera y competir internacionalmente. En poco más de tres años, el equipo se amplió a alrededor de 50 integrantes y participó con el vehículo denominado Suipacha 901 en la competencia Fórmula SAE, realizada en Brasil. Actualmente, trabajan en una segunda versión.

La historia del equipo fue presentada en el capítulo 6 del Summit de Real Movilidad de LA NACION. Santiago Rojo, Felipe Seybold y Romeo Cabello Alberti, integrantes del equipo, dialogaron con Iván Mazorco, editor de Movilidad del medio.

Cabello Alberti, estudiante de Imagen y Sonido de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) y miembro del área de comunicación, recordó: «El proyecto arrancó en 2022, cuando el actual presidente del equipo se enteró de que existía una competencia muy importante en Brasil y vio que había una posibilidad de armar un auto. Se juntó con un par de amigos fierreros y dijeron: ‘Vamos, si lo hacemos somos la primera universidad pública en hacerlo’».

El proceso incluyó la transformación de la idea en un proyecto universitario, la incorporación de estudiantes, la obtención del respaldo de la facultad, la búsqueda de financiamiento y la construcción del vehículo. Cabello Alberti señaló: «Empezaron a cranear, a juntar gente, a institucionalizar el proyecto y, una vez conseguido el aval de la universidad, comenzamos a trabajar. Se sumó más gente, nos dieron un taller que renovamos y hoy el espacio está espectacular».

El equipo necesitó cerca de dos años para el diseño y diez meses para la construcción del primer auto. Luego viajaron a Brasil para participar de la Fórmula SAE, competencia universitaria de ingeniería en la que los equipos diseñan y fabrican sus propios vehículos.

Seybold, estudiante de Ingeniería Mecánica, indicó: «Tuvimos que abrirnos a otras disciplinas y a otras facultades. Hay gente de electrónica, civil, informática, mecánica y también de diseño para el área de comunicación».

Rojo explicó: «Requiere mucha organización porque el diseño tiene que ser compatible entre todos. Hubo muchas reuniones a la noche y mucho tiempo dedicado». Sobre las dificultades, Seybold recordó: «Creo que lo más difícil es trabajar cuando te corre el tiempo. El año pasado, para llegar a julio, tuvimos que apurarnos un montón. Pasamos madrugadas en la facultad». Y agregó: «Respondimos bien ante esa presión, supimos organizarnos y después llevar el auto hasta Brasil en un tráiler».

Cabello Alberti relató: «El camino fue complicado porque no teníamos un auto y tampoco teníamos tanto respaldo para asegurarles a la facultad y a los sponsors que íbamos a llegar». Y añadió: «Fue mucha paciencia, mucho ir a buscar, tener reuniones y demostrar entrega tras entrega que el auto avanzaba. De a poco se empezaron a sumar sponsors hasta que llegaron los más importantes y pudimos alcanzar el resultado».

El primer vehículo se llama Suipacha 901. Cabello Alberti contó: «Cuando estábamos limpiando el taller encontramos un cartel de la calle Suipacha, del 900 al 1000». Luego investigaron el origen del nombre: «Suipacha significa algo como ‘tierra arrasada’ o ‘tierra del diablo’ y nos daba esa idea de fuego, de carrera y decidimos ponerle de esa forma al auto». Sobre el número, explicó: «Nos gustaba pensar que los autos fueran del 901 al 1000. Que el equipo no fuera algo de una sola vez, sino que perdure; que el taller quede para los chicos del futuro, que queden las herramientas y que el 901 pueda seguir sirviendo para probar cosas y aprender a manejar». El equipo ya trabaja en el Suipacha 902.

Respecto de la identidad del vehículo, Cabello Alberti afirmó: «Fue un diseño nuestro. La competencia exige muchas normativas y eso de alguna manera nos ordenó para terminar el auto, pero después le dimos nuestro toque con los colores, el ploteo y al ser el único auto argentino, queríamos que estuviera representada nuestra identidad. Sentíamos que era nuestro deber poner las Malvinas, la bandera y toda la simbología de la UBA que nos representa». Y recordó: «Muchos autos de la competencia tienen frases motivacionales escritas por los integrantes. Nosotros decidimos poner la bandera porque queríamos que cuando lo vieran desde atrás dijeran: ‘Ese es el auto de los argentinos’. Y fue un éxito rotundo».

En la competencia, el equipo argentino finalizó en el puesto 25 entre 42 participantes. Rojo señaló: «Recogimos muchas cosas de esta competencia que tenemos que mejorar y que no hubiésemos podido saber si no competíamos. Ya nos estamos preparando para la próxima».

El reglamento obliga al equipo a desarrollar un nuevo chasis para su próxima participación, por lo que el Suipacha 902 deberá construirse desde cero. Rojo anticipó: «Cada área ya planteó sus mejoras. El objetivo es bajar el peso y mejorar la dirección, entre muchas otras cosas».

Cabello Alberti manifestó un desafío particular: «Quiero ver si podemos contactar a Colapinto para que se suba al Suipacha y nos diga qué siente». Y propuso: «Este año se están empezando a sumar muchas universidades argentinas para ir a competir. Estaría buenísimo que en el futuro pudiera hacerse una competencia acá mismo para darle más acceso a universidades de todo el país».

Seybold expresó: «Yo siento mucho honor y estoy muy contento de tener la plataforma para hacerlo que nos dio la facultad». Rojo planteó: «Veo que mucha gente atraviesa estos procesos y después aplica todo lo aprendido en otro país. En mi caso, me gustaría aplicarlo acá, en la Argentina. Tenemos mucho que demostrar y mucho que mejorar en ingeniería».

Para participar del proyecto, Seybold explicó: «cualquier estudiante de la UBA se puede acercar y postularse. Después queda en manos de cada líder si incorporarlo o no, pero lo principal son las ganas».

Cabello Alberti resumió: «No solo queremos llevar a la Argentina a lo más alto, sino que hacerlo de la mano de la universidad pública es todavía mejor».

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