Papas en láminas, jamón y queso raclette apilados en una fuente que sale del horno burbujeando. Un plato único para dos, con costra dorada y sobras que se recalentan bien.
El gratín de papas es uno de esos platos que existen en casi todas las cocinas de Europa y que, en la práctica, se resuelven con lo que hay en la heladera. La versión francesa se llama gratin dauphinois y nació en los Alpes; la suiza le sumó el queso raclette, ese que se derrite de manera espectacular. Acá vamos con la mezcla de las dos: capas de papa, jamón y queso, una mezcla de leche y huevo que se cuela por los bordes y una superficie dorada que se estira al cortar. Es cena de día frío, plato único y, además, una manera muy digna de usar las papas que quedaron en la alacena.
La dificultad es media, más que nada por el corte de la papa y el armado: si las láminas son parejas, la cocción sale pareja. El total son unos 60 minutos, de los cuales 45 son de horno y el resto de trabajo tranquilo. Rinde dos porciones grandes como plato único, o cuatro si lo acompañás con una ensalada verde. Si no conseguís raclette, cualquier queso que se derrita bien sirve: gruyère, emmental o una mozzarella firme. Y no te asustes con la cantidad de queso: es un gratín, el queso es el argumento principal.
Ingredientes
- 3 papas medianas
- 200 g de jamón cocido
- 300 g de queso raclette
- 50 g de queso gruyère rallado
- 20 g de manteca
- 200 ml de leche
- 2 huevos
- Perejil fresco, unas hojas
- Sal y pimienta negra, a gusto
Elaboración
- Pelá las papas y cortalas en láminas finas, de unos dos o tres milímetros. Una mandolina te salva; si vas con cuchillo, paciencia y cortes parejos.
- Untá con manteca una fuente apta para horno, con generosidad, sobre todo en los bordes. Ese detalle evita que las papas se peguen.
- Acomodá una capa de papas en el fondo, superponiendo las láminas. Cubrí con unas lonchas de jamón y después con queso raclette. Salpimentá.
- Repetí el proceso: otra capa de papa, otra de jamón y otra de queso, hasta llegar al tope de la fuente. La última capa tiene que ser de papa cubierta de queso.
- En un bol, baté los huevos con la leche, el perejil picado, sal y pimienta. Volcá la mezcla sobre las papas, despacio, para que baje por todos los huecos.
- Esparcí el gruyère rallado por arriba. Es el que va a formar la costra dorada.
- Horneá a 180 grados durante unos 45 minutos. Está listo cuando la superficie está dorada y un cuchillo entra sin resistencia en el centro.
- Dejá reposar cinco minutos fuera del horno antes de cortar. Si lo servís al instante, el gratín se desparrama en el plato.
Tips
- Si el horno dora muy rápido por arriba, tapá la fuente con papel de aluminio y destapala en los últimos diez minutos.
- Las sobras se guardan hasta tres días en la heladera y se recuperan muy bien en el horno, no en el microondas: ahí la papa se pone gomosa.
- La misma estructura funciona con otros rellenos: morrón asado, cebolla caramelizada o un resto de pollo desmenuzado.
- Mucho queso no es un error, pero tampoco hace falta tapar todo: dejá respirar una parte de la superficie para que el vapor salga.
Artículo elaborado con información de Directo al Paladar, con asistencia de IA y bajo supervisión de un editor de ADNSUR.
