Casi 159 millones de brasileños están convocados a las urnas este domingo 25 de octubre para definir en segunda vuelta entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, en una elección que las encuestas muestran empatada técnicamente.
Casi 159 millones de brasileños están convocados este domingo 25 de octubre a las urnas para definir en una segunda vuelta que llega empatada quién gobernará Brasil desde el 1 de enero: el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que busca un cuarto mandato, o el senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado por intentar un golpe de Estado.
La votación comenzó a las 8 y se extenderá hasta las 17, el mismo horario que rige en la Argentina, en un país donde el sufragio es obligatorio para los ciudadanos de entre 18 y 69 años y optativo para los jóvenes de 16 y 17 y para los mayores de 70.
Lula, que el martes cumple 81 años, busca su cuarto mandato: gobernó entre 2003 y 2010, volvió al poder en 2023 y ahora intenta prolongar su ciclo con el respaldo de un oficialismo golpeado por el desgaste del ejercicio del poder. Del otro lado, Flávio Bolsonaro, de 45 años, senador y heredero político de su padre, intenta convertir el apellido en una nueva presidencia.
El senador construyó su campaña sobre tres ejes: seguridad, ajuste del gasto público y defensa de los valores conservadores, con un vínculo explícito con las iglesias evangélicas, un actor cada vez más influyente en la política latinoamericana. Su padre cumple prisión preventiva y fue condenado a 27 años y tres meses de cárcel por la trama golpista que buscó impedir la asunción de Lula tras las elecciones de 2022.
De la sorpresa de octubre al empate técnico
La primera vuelta del 4 de octubre dejó un resultado que ninguna encuesta anticipaba: Flávio Bolsonaro se impuso con el 47,03% de los votos válidos frente al 45,16% de Lula, con más de 55,5 millones de sufragios. El senador superó por más de dos puntos al presidente y quedó a las puertas de evitar el balotaje, aunque la diferencia lo obligó a una segunda instancia.
Desde entonces, las encuestas dibujan un empate técnico dentro del margen de error, y la campaña se concentró en los votos que quedaron disponibles tras la primera vuelta: el psiquiatra Augusto Cury (2,90%), Renan Santos (2,26%), el exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado (2,20%) y el exgobernador de Minas Gerais Romeu Zema (0,28%).
Brasil volverá a usar su sistema de urnas electrónicas, auditables y con transmisión directa al Tribunal Superior Electoral (TSE), por lo que los primeros resultados se conocerán pocas horas después del cierre y una tendencia consolidada podría estar disponible durante la misma noche. En la primera vuelta, el escrutinio avanzó a tal velocidad que el resultado se definió en pocas horas.
Por qué la elección brasileña importa en la Argentina
Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y un actor decisivo en el Mercosur, por lo que el resultado tendrá efectos directos sobre la relación bilateral. El vínculo ya está marcado por la interna brasileña: Javier Milei respaldó públicamente a Flávio Bolsonaro en la convención del PL en San Pablo, en lo que fue una señal explícita de afinidad política.
El candidato del Partido Liberal le agradeció el gesto y anticipó que, si gana, buscará una relación más estrecha con Buenos Aires. El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo por su parte que una victoria del senador agregaría “afinidad política” a un vínculo que ya existe por razones comerciales e institucionales.
La segunda vuelta se jugó en apenas tres semanas y con un clima de alta polarización. Para el politólogo Fernando Barrientos, el fenómeno de fondo excede a los candidatos: los partidos perdieron capacidad para ordenar las preferencias de los votantes y actores externos, como las iglesias evangélicas, ganaron peso en la definición del voto.
El ganador asumirá el 1 de enero de 2027 y gobernará hasta 2030. Brasil llega a esta definición como la mayor economía de Sudamérica y con una sociedad que, según los propios analistas, sigue partida casi por mitades entre dos modelos de país.
