sábado, 17 enero, 2026
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La dura historia detrás de la canción más popular de la cubana Celia Cruz

Aunque su ritmo vibrante y su grito de “¡Azúcar!” invitan de inmediato a la celebración, la canción más emblemática de Celia Cruz encierra una profunda melancolía que pocos conocen a primera vista. Detrás de la explosión de metales y la energía inigualable de la “Guarachera de Cuba”, se esconde un relato de pérdida y el dolor.

Más allá de la explosión de júbilo que evoca su melodía, el origen de este himno se remonta a una de las páginas más sombrías de América Latina. El compositor Víctor Daniel reveló que la inspiración brotó de la tragedia del atentado a la AMIA en Buenos Aires, el 18 de julio de 1994, en el que murieron 85 personas, informó BBC.

El compositor se conmovió por la imagen televisiva de una mujer que lloraba tras perderlo todo en la explosión. Daniel sintió el deseo de hablarle a través de la pantalla para darle aliento. Fue en ese momento de compasión donde nació la icónica premisa de que “la vida es un carnaval”, que se creó originalmente como un mensaje de esperanza frente a la devastación.

“La inspiración fue de una tragedia, ahí fue el nacimiento de ”La vida es un carnaval». Es una satisfacción muy grande que en muchos países se conozca como la obra latina más optimista por el mensaje de su letra», señala el músico a BBC.

“Es una canción que habla de la esperanza, del amor, que todo el mundo tiene que saber que las penas se van cantando, que nadie está solo en el mundo» sentenció.

El autor señala que en su pieza también tomó en cuenta “lo que pasaba en ese momento en Colombia con las guerrillas”. Aunque el compositor grabó la canción con la intención de lanzarla en Venezuela con una orquesta, prefirió no hacerlo.

Víctor Daniel compositor de «La vida es un carnaval» se inspiró en el atentado a la AMIA en Argentina de 1994 (Archivo)(Foto: Star Music USA)

“Tomé la decisión de guardarla porque necesitaba otra voz, una con experiencia, que pudiese representar ese tipo de letra”. Pasaron dos años y Daniel tuvo una reunión con uno de los miembros del equipo de Cruz, y así llegó a manos de la artista.

Aunque inicialmente la artista tuvo dudas sobre la introducción instrumental, terminó por aceptarla y grabarla con un enfoque especial hacia Colombia, país que en ese entonces atravesaba momentos muy difíciles, señaló Cubalite.

Lo que comenzó como un intento de consolar a una víctima de terrorismo se convirtió en un éxito mundial. Celia la adoptó como bandera de esperanza, y llegó a incluirse en a revista Rolling Stone entre las 500 mejores canciones de la historia por su mensaje vivificante.

Celia siempre la presentó como una obra profundamente cubana, y logró unir a ambos pueblos a través de su mensaje universal de que “hay que vivir”.

Celia Cruz popularizó la canción y la convirtió en un éxito mundial (Archivo)

Entre los tesoros más preciados de Víctor Daniel se encuentra una noche inolvidable en el teatro Gran Rex de Buenos Aires. Ante un auditorio lleno, Celia Cruz detuvo el espectáculo para presentar a quien llamó su “maestro” y creador de su gran éxito, consignó Radio Kollasuyo.

“La gente empezó a aplaudir, me hizo subir al escenario y dijo: ‘Pero la sorpresa más importante es que el maestro es argentino como ustedes’. No lo podía creer nadie, porque ella cuando presentaba esta canción decía que esa canción era más cubana que todas las cubanas”, indicó Daniel en una entrevista a BBC.

Celia Cruz fue la figura más emblemática de la música latina. Su carrera, que abarcó más de cinco décadas, la consolidó como la indiscutible “Reina de la Salsa”. Nació el 21 de octubre de 1925 en La Habana, Cuba, y creció en el barrio de Santos Suárez, señaló CMTV.

A principios de los años 50 se unió a la legendaria orquesta La Sonora Matancera, con la cual exportó su talento al mundo. En 1960, tras la Revolución Cubana, salió de la isla para una gira por México y nunca regresó, ya que el gobierno cubano le prohibió la entrada de por vida. No pudo asistir al entierro de sus padres.

Se mudó a Estados Unidos y en los años 70 se unió al sello Fania Records. Su colaboración con figuras como Johnny Pacheco y Ray Barretto la catapultó como la cara femenina del movimiento de la salsa. Ganó tres premios Grammy, cuatro Latin Grammy y recibió la Medalla Nacional de las Artes en EE.UU.

Celia Cruz murió el 16 de julio de 2003 en Nueva Jersey a causa de un tumor cerebral. Sus funerales en Miami y Nueva York fueron multitudinarios, lo que reflejó el inmenso cariño del pueblo latino.

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