jueves, 22 enero, 2026
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OpenAI prepara sus primeros auriculares con inteligencia artificial

OpenAI confirmó que presentará su primer dispositivo de hardware en la segunda mitad de 2026, marcando un paso clave en la expansión de la compañía más allá del software. La información fue revelada por Chris Lehane, director de asuntos globales de la empresa, durante el Foro Económico Mundial de Davos, donde definió el lanzamiento como «uno de los grandes eventos» previstos por la firma para este año.

El producto, conocido internamente como Sweetpea, no encaja dentro de las categorías tradicionales del mercado. De acuerdo con distintas filtraciones, se tratará de unos auriculares con un diseño poco habitual, compuestos por una carcasa metálica con forma de piedra oval que integra dos módulos en forma de pastilla. A diferencia de los auriculares convencionales, estos componentes no se ubicarían dentro del canal auditivo, sino detrás de la oreja, en un formato más cercano al de un audífono que al de los AirPods de Apple.

Auriculares de OpenAI: un dispositivo diseñado desde cero y con ambiciones masivas

Sweetpea será el primer hardware desarrollado para OpenAI por Jony Ive, el histórico diseñador de Apple. La compañía adquirió en mayo del año pasado io, una startup de hardware fundada por Ive, por 6.500 millones de dólares. Como parte de esa operación, un equipo de 55 ingenieros y diseñadores pasó a integrarse en OpenAI, mientras que la firma LoveFrom, también liderada por Ive, asumió las responsabilidades creativas de todos los productos de la empresa.

En el siguiente video se puede ver un prototipo de Sweetpea.

Las proyecciones comerciales asociadas al dispositivo reflejan la magnitud de la apuesta. OpenAI estima ventas de entre 40 y 50 millones de unidades durante el primer año, un volumen comparable al de los propios AirPods. A modo de referencia, Apple comercializó cerca de 60 millones de auriculares inalámbricos en 2023, lo que sitúa a Sweetpea en una escala similar desde su lanzamiento inicial.

En términos de costos, el dispositivo tendría un precio de fabricación cercano al de un teléfono inteligente. Las especificaciones que trascendieron señalan la incorporación de un procesador de dos nanómetros, junto con un chip personalizado diseñado para ejecutar comandos específicos de manera local, sin depender permanentemente de la nube.

Para la producción, OpenAI eligió a Foxconn, el conglomerado taiwanés encargado del ensamblaje de los iPhone. La decisión responde, entre otros factores, a la capacidad del fabricante para producir fuera de China, particularmente en sus plantas de Vietnam, que pueden absorber un volumen de fabricación de esta magnitud. Para Foxconn, el acuerdo también representa una oportunidad estratégica tras haber perdido la producción de AirPods frente a Luxshare.

Inteligencia artificial: la visión de Sam Altman y el desafío del hardware

En los últimos meses, Sam Altman, presidente de OpenAI, se refirió al dispositivo en términos deliberadamente ambiguos. Lo describió como algo «sorprendentemente simple» y más «relajante» que un smartphone. En una entrevista, comparó su uso con «estar sentado en una cabaña junto a un lago, lejos del bombardeo constante de notificaciones que caracteriza a los teléfonos actuales».

El objetivo de fondo es avanzar hacia lo que algunos analistas definen como inteligencia ambiental: un asistente de IA siempre presente, capaz de filtrar el ruido digital y de interpretar cuándo una información es lo suficientemente relevante como para interrumpir al usuario.

Sweetpea no será un caso aislado. Según las filtraciones, se trata del primero de cinco dispositivos que OpenAI planea lanzar en los próximos dos años. Entre ellos figurarían un bolígrafo inteligente, con nombre en clave «Gumdrop», y un dispositivo orientado al hogar, aunque por ahora no trascendieron mayores precisiones.

La estrategia implica un cambio profundo para una empresa históricamente asociada al desarrollo de software. Sin embargo, el desafío es elevado: hasta ahora, los intentos por competir con smartphones y PCs como principal vía de acceso a la inteligencia artificial no lograron consolidarse. El antecedente más cercano es el Humane AI Pin, un proyecto con ambiciones similares —en el que el propio Altman invirtió— que fracasó el año pasado, al igual que otros dispositivos con IA que todavía no encontraron un mercado masivo.

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