domingo, 25 enero, 2026
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Vení que te voy a pagar: la frase letal que terminó en el primer homicidio del año en Chubut

Un violento episodio ocurrido en la noche del lunes 5 de enero convulsionó la paz habitual de Gan Gan, una localidad de la árida meseta central de Chubut. Un conflicto interpersonal —aparentemente— motivado por una deuda de dinero culminó con la muerte a puñaladas de un hombre y la posterior entrega voluntaria de su presunto agresor.

La víctima fue identificada como Daniel Bosone, un trabajador rural de 50 años, oriundo de la zona. Su vida terminó en la vereda de un bar ubicado en la entrada al pueblo luego de ser atacado con un arma blanca por Ramón Wilipan, también peón de campo y unos diez años mayor que él. Podés escuchar el episodio completo por Spotify y YouTube.

Según la reconstrucción preliminar basada en testimonios de los presentes, ambos hombres se encontraban dentro del local cuando Bosone le reclamó a Wilipan el pago de una suma de dinero que este último le adeudaba. La situación comenzó a generar tensión dentro del local.

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Fue en ese contexto que Wilipan, buscando quizás evitar el escándalo público, le propuso a Bosone continuar la conversación en el exterior. 

“Vení que te voy a pagar”, fueron las palabras con las que, según los testigos, lo invitó a salir a la calle. Bosone lo siguió.

Lo que sucedió a continuación tuvo una brutalidad y una velocidad sorprendentes. Ya en la vereda, y sin que mediara una discusión acalorada, Ramón Wilipan procedió a atacar a Daniel Bosone con un cuchillo asestándole cuatro puñaladas.

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El ataque fue preciso y letal. Una de las cuchilladas le cortó un brazo, otra el abdomen. Las dos restantes impactaron en el torso y le provocaron heridas de extrema gravedad en el pulmón derecho de Bosone. Los informes forenses indicaron que la muerte fue instantánea.

Alertado por la situación, el dueño del bar salió al exterior y se encontró con el cuerpo de la víctima tendido en la vereda. De inmediato —junto a otros presentes— intentaron auxiliarlo y lo cargaron a un automóvil particular con la intención de trasladarlo al hospital más cercano. El esfuerzo fue inútil; Bosone ya había fallecido.

Mientras se desarrollaba esta escena de caos y desesperación, el autor del crimen tomaba un camino diametralmente opuesto. Ramón Wilipan caminó cuatro cuadras hasta llegar a la sede de la comisaría local.

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La noticia del homicidio se propagó con rapidez por Gan Gan donde los hechos de esta gravedad son una rareza absoluta. La conmoción y la incredulidad se apoderaron de los vecinos en un panorama caracterizado por la incertidumbre y el dolor.

La mañana del martes 6 de enero, la maquinaria judicial comenzó a operar. Pese a estar en pleno período de feria judicial de verano, la Fiscalía de Puerto Madryn —a cargo de la Dra. María Angélica Cárcano— dispuso el inmediato desplazamiento de su personal hasta el lugar de los hechos.

A los pocos minutos, el agresor se entregó en la comisaría local.

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La fiscal Cárcano y el funcionario Blas Pasci arribaron a Gan Gan en las primeras horas para coordinar la investigación en el lugar de los hechos. Se trabajó para asegurar pruebas, tomar testimonios y realizar los primeros peritajes en el escenario del crimen.

La investigación fue un esfuerzo conjunto. La fiscal destacó en sus declaraciones el trabajo coordinado de la Brigada de Investigaciones de la Policía del Chubut, la División Canes, el área de Operaciones, Criminalística y la comisaría de Gan Gan.

Un elemento clave para la celeridad del proceso fue el trabajo de la médica forense Vanina Botta, quien logró completar la autopsia y entregar el informe correspondiente con la inmediatez que el caso requería. También intervino el Servicio de Atención a la Víctima del Delito.

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El miércoles 7 de enero, la causa dio su primer paso formal dentro del sistema judicial. En los tribunales de Puerto Madryn se llevó a cabo la audiencia de control de detención del imputado, Ramón Wilipan, ante la jueza de garantías.

En dicha audiencia, la fiscal Cárcano solicitó una medida cautelar de prisión preventiva para el acusado. La defensa argumentó en favor de su excarcelación o una medida menos rigurosa teniendo en cuenta su entrega voluntaria y su falta de antecedentes penales.

Tras evaluar los argumentos, la magistrada resolvió decretar el arresto domiciliario por 60 días para Ramón Wilipan. 

Sin embargo, la medida no podrá cumplirse en Gan Gan. El imputado deberá permanecer recluido en la vivienda de un allegado en Trelew.

Desde el punto de vista legal, el hecho está siendo calificado inicialmente como un homicidio simple, figura prevista en el artículo 79 del Código Penal Nacional, que se aplica cuando no median agravantes específicos como la premeditación, el ensañamiento o la alevosía.

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La pena para un homicidio simple en Argentina puede oscilar entre 8 y 25 años de prisión dependiendo de las circunstancias del caso y la valoración de atenuantes y agravantes.

La entrega voluntaria del acusado es un factor atenuante que la defensa sin duda esgrimirá para buscar una condena en la franja inferior de ese rango.

Mientras el proceso judicial inicia su largo recorrido, la comunidad de Gan Gan intenta reponerse del shock. La muerte de Daniel Bosone deja un vacío y una herida que tardará en cerrarse porque demostró que un conflicto cotidiano puede transformarse en un homicidio —en una fracción de segundos— que dificulta el procesamiento adecuado que exigen estos hechos.

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