La crisis del PAMI vuelve al centro del debate tras las declaraciones de Eugenio Semino, quien describió un escenario alarmante para los jubilados en Argentina. Durante la entrevista en Canal E, el especialista señaló que los problemas no son nuevos, sino estructurales y persistentes.
“Son crisis concurrentes. En realidad se cronifican como las enfermedades en las personas y un día matan”, afirmó con contundencia, al describir el deterioro sostenido del sistema. Según explicó, el PAMI funciona desde hace años como “una caja de la política”, donde los intereses económicos condicionan las prestaciones, especialmente en el área de medicamentos.
En este sentido, advirtió que el acceso a tratamientos básicos se vuelve cada vez más difícil: “El jubilado no puede llegar a comprar un medicamento aún con descuentos”, sostuvo, remarcando que los ingresos actuales están muy por debajo del costo real de vida.
Prestaciones deficientes y demoras críticas
Semino también hizo foco en la calidad de las prestaciones médicas, señalando que el principal problema es la falta de atención en tiempo y forma. “Las personas mayores en la Argentina no tienen atención en tiempo y forma”, subrayó, describiendo una situación que afecta a todo el país sin distinción de regiones.
El especialista explicó que los bajos aranceles que paga el PAMI impactan directamente en los prestadores, generando menos turnos y servicios de menor calidad. Incluso en áreas sensibles como la odontología, cuestionó la precariedad de las soluciones ofrecidas: “Históricamente el PAMI, cuando te hace una dentadura, te la hace para tomar yogur o mirar televisión”.
Además, denunció que los problemas se repiten en todas las provincias, lo que demuestra que no se trata de fallas aisladas sino de un sistema en crisis generalizada.
Falta de camas y deterioro social
Otro punto crítico es la escasez de camas, tanto para atención aguda como para internación geriátrica. Semino describió escenas frecuentes de pacientes esperando durante horas: “Hay pacientes esperando en una camilla o en una silla de ruedas para ser atendidos”.
En los casos de internación prolongada, la situación es aún más grave. Las demoras pueden extenderse por semanas o meses, afectando no solo al paciente sino también a su entorno familiar. “Ese deterioro va llevando puesta toda la familia”, advirtió.
A esto se suma el impacto económico: según detalló, la canasta básica del jubilado supera ampliamente los ingresos promedio, lo que vuelve imposible sostener cuidados adecuados sin apoyo estatal.
Finalmente, el defensor cuestionó la falta de respuesta política y social ante esta problemática: “Se ha cronificado a tal punto que la sociedad parece haber naturalizado esta situación”, concluyó, alertando sobre un escenario que, lejos de mejorar, continúa agravándose.
