El colegiado neuquino detalló los motivos de su decisión en la última jugada del partido, que terminó con victoria de Boca Juniors por 1-0. El defensor Lucas Martínez Quarta y otros referentes de River Plate manifestaron su desacuerdo.
El Superclásico entre River Plate y Boca Juniors, disputado en el estadio Monumental, finalizó con un triunfo visitante por 1-0. El único gol del partido fue convertido por Leandro Paredes desde los doce pasos, tras una mano de Lautaro Rivero sancionada con la intervención del VAR.
Sin embargo, la polémica se centró en los instantes finales del encuentro. En tiempo de descuento, el defensor de River, Lucas Martínez Quarta, cayó dentro del área tras un contacto con Lautaro Blanco y reclamó penal. El árbitro Darío Herrera no señaló la infracción y tampoco recurrió al sistema de video.
Tras el pitazo final, el propio Herrera explicó su decisión a los medios. Según su interpretación, si bien hubo contacto, este no tuvo la intensidad suficiente como para provocar la caída del jugador, considerando que Martínez Quarta «sintió el roce y se dejó caer». Por ello, entendió que no correspondía sancionar penal ni revisar la acción.
La decisión generó reclamos inmediatos. Martínez Quarta se encaró con el árbitro al finalizar el partido, expresando su desacuerdo. A su protesta se sumaron el delantero Maximiliano Salas y el entrenador Eduardo Coudet, quienes coincidieron en que la jugada debió ser penal.
Con este resultado, Boca Juniors se llevó los tres puntos en condición de visitante, en un partido que dejó una nueva discusión arbitral como tema central en las horas posteriores al clásico.
