La aparición de mensajes intimidantes en baños de instituciones educativas motivó la aplicación de procedimientos establecidos. Las autoridades educativas destacan la coordinación con el Ministerio y el trabajo conjunto con las comunidades escolares.
La ciudad de Comodoro Rivadavia registró en los últimos días la aparición de mensajes intimidantes en baños de escuelas secundarias, una situación que llevó a la activación de protocolos de seguridad en más de 30 instituciones públicas del nivel.
La supervisora de nivel secundario, Marcia Jara, explicó en declaraciones a medios locales que la reacción fue inmediata y se coordinó siguiendo los lineamientos del Ministerio de Educación de la provincia. «Desde el inicio seguimos las indicaciones, activando un protocolo que incluye dar aviso a las autoridades, realizar la denuncia policial y trabajar con la policía comunitaria», señaló.
Jara detalló que en la ciudad funcionan 33 escuelas secundarias públicas y que «la mayoría recibió este tipo de mensajes». Aclaró que, si bien en muchos casos se trataría de mensajes sin sustento real vinculados a retos virales, el impacto generado es tomado con total seriedad. «Nosotros no subestimamos ninguna situación, porque el impacto que genera es real: hay miedo, hay malestar en las familias y en toda la comunidad educativa», afirmó.
Respecto a las medidas adoptadas, la funcionaria aclaró que cada institución evaluó su propia estrategia en función de su realidad. «No hubo una disposición general. Cada escuela trabajó con su comunidad y tomó decisiones», indicó. Sobre el desarrollo de las clases, Jara llevó tranquilidad al afirmar que no se suspendieron actividades en ninguna institución, aunque reconoció que algunas familias decidieron no enviar a sus hijos por precaución en algunos días.
Finalmente, la supervisora puso el foco en el trasfondo del fenómeno y la necesidad de abordarlo desde una mirada más amplia. «El tema de fondo es el impacto de las redes sociales en la vida cotidiana de los estudiantes. Muchas veces se cree que porque los chicos manejan la tecnología tienen el criterio para discernir contenidos, y eso no siempre es así. Por eso es clave el acompañamiento de los adultos», concluyó.
