El mundo laboral en Chubut enfrenta un nuevo Día del Trabajador con salarios que no alcanzan, caída del consumo y crisis en varios sectores. Gremios de comercio, camioneros, petroleros, panaderos y bancarios reportan realidades dispares pero un denominador común: la pérdida de poder adquisitivo.
El mundo del trabajo en Chubut llega a un nuevo Día del Trabajador marcado por una paradoja que se repite en casi todos los sectores: incluso aquellos gremios que lograron acuerdos salariales relativamente altos reconocen que el ingreso ya no alcanza para sostener el nivel de vida previo, mientras otras actividades directamente enfrentan escenarios de crisis, pérdida de empleo o precarización creciente.
La discusión salarial aparece cruzada por un fenómeno común: la inflación se desaceleró respecto de los picos de 2023 y 2024, pero el costo de vida sigue golpeando más fuerte que las actualizaciones paritarias. A eso se suma otro dato que empieza a consolidarse: la caída del consumo y de la actividad económica ya impacta sobre el empleo, especialmente en sectores vinculados al mercado interno.
En el sector mercantil, el conflicto giró hasta hace un par de días alrededor de la homologación de la última paritaria firmada entre el sindicato y las cámaras empresarias. Hubo una negativa del gobierno a reconocer lo que gremios y cámaras empresarias ya habían acordado desde inicios de este mes, hasta que finalmente se homologó esta semana. El entendimiento contempla un aumento acumulado del 10% hasta junio, incluyendo sumas fijas no remunerativas. Aun así, desde el gremio reconocen que el salario sigue corriendo detrás de la inflación real, ya que se prevé una cláusula de ajuste a mitad de año para tratar de recuperar lo perdido frente al Índice de Precios. “Es un salario que sabemos que no alcanza”, admitió José González, al señalar que un trabajador ingresante recién llegaría hacia mitad de año a un ingreso cercano a 1,6 millones de pesos. El dirigente también cuestionó las mediciones oficiales del IPC y aseguró que los aumentos en alimentos “no calzan” con la inflación informada.
El Sindicato de Camioneros aparece entre los sectores que lograron sostener mejores niveles salariales frente a la inflación. “Desde que asumió Milei hemos conseguido acompañar la inflación oficial”, sostuvo Jorge Taboada, secretario general de Camioneros Chubut. La estrategia gremial se apoya en negociaciones trimestrales, cláusulas de revisión y sumas fijas que luego se incorporan al básico. Según indicó el dirigente, las categorías iniciales del sector se ubican entre 1,8 y 2 millones de pesos mensuales, dependiendo de la actividad y los adicionales, que permiten ascender hasta alcanzar sumas salariales mucho más importantes. Aun así, el gremio mantiene tensiones permanentes con la pauta salarial que impulsa el Gobierno nacional, que busca limitar las paritarias a incrementos cercanos al 1% mensual.
En la industria petrolera, los ingresos continúan ubicándose entre los más altos de la Patagonia, aunque el sector también empezó a mostrar señales de desaceleración y preocupación por la actividad. El acuerdo salarial más reciente cerró con un incremento acumulado del 18,8%, más la continuidad de un bono no remunerativo de 380 mil pesos. Según se explicó desde el sindicato, un trabajador ingresante rondaba antes de la actualización salarial los 3,5 millones de pesos brutos. El esquema, de acuerdo con lo informado por el gremio, permitió acercarse a la inflación acumulada en el último año, aunque reconocieron que la discusión salarial sigue condicionada por la incertidumbre sobre inversiones y actividad en la Cuenca del Golfo San Jorge.
Uno de los diagnósticos más duros proviene del sector panadero. Juan Maldonado, secretario general del sindicato, describió una situación “peor que durante la pandemia”. Actualmente un trabajador panadero cobra alrededor de 1,4 millones de pesos y podría llegar a 1,8 millones recién en los meses de agosto o septiembre. Ese es el valor, precisamente, la canasta básica total en Comodoro. “Estamos al borde de la pobreza”, resumió el dirigente. La crisis ya impacta sobre el empleo: en Comodoro Rivadavia cerraron entre cuatro y cinco panaderías y se perdieron entre 20 y 25 puestos laborales en los últimos meses. La combinación de caída del consumo, aumento de tarifas y retracción económica ligada a la crisis petrolera profundizó además situaciones de precarización, reducción de jornadas y pagos fuera de convenio.
La Bancaria logró sostener acuerdos salariales atados automáticamente a la inflación mediante cláusula gatillo, lo que permitió preservar mejor el ingreso del sector. En la Patagonia, un trabajador ingresante ronda los 2,5 millones de pesos mensuales, incluyendo adicionales por zona desfavorable. Sin embargo, la principal preocupación ya no pasa por el salario sino por el empleo. Walter Rey, referente sindical en Comodoro Rivadavia, advirtió que la digitalización del sistema financiero y el cierre de sucursales provocaron una fuerte reducción de puestos laborales. Según detalló, el sistema bancario argentino pasó de unos 120 mil trabajadores a cerca de 92 mil en los últimos años.
