Un hombre que regresó de un viaje al norte argentino se encuentra internado en Bariloche bajo sospecha de hantavirus. El caso activó protocolos sanitarios y su entorno cercano permanece en aislamiento preventivo.
Un hombre que regresó de un viaje en el norte argentino quedó internado con dificultades respiratorias y bajo sospecha de hantavirus en Bariloche. El caso activó los protocolos sanitarios y mantiene en aislamiento preventivo a su entorno cercano mientras avanza la investigación médica.
En la Patagonia circula la cepa Andes, la única variante de hantavirus con capacidad de transmisión entre personas, motivo por el cual los contactos cercanos suelen permanecer bajo aislamiento preventivo. En cambio, en el norte del país no se registra este tipo de contagio interpersonal.
El paciente ingresó a la guardia el domingo con fiebre, dolor corporal y diarrea. Ante la sospecha de un cuadro compatible con hantavirus, los médicos decidieron su internación para seguimiento y estudios complementarios. Actualmente, se encuentra en el Área de Cuidados Intermedios y, según el médico Rodrigo Bustamante, “permanece estable, aunque presenta dificultades respiratorias”. El cuadro es considerado delicado debido a la etapa de evolución en la que se encuentra, donde pueden aparecer complicaciones.
Su pareja y su hijo fueron sometidos a aislamiento preventivo, aunque por el momento sin síntomas. En paralelo, los equipos médicos avanzan en la investigación para determinar el origen del contagio. En una primera evaluación, el cuadro no tenía un origen claro, pero estudios clínicos y radiológicos reforzaron la sospecha de hantavirus. Luego se conoció que el paciente había viajado recientemente a Salta y Jujuy, regiones donde la enfermedad tiene mayor circulación, por lo que se analiza una posible exposición en esa zona. Las muestras fueron enviadas al Instituto ANLIS/Malbrán para su confirmación.
El caso se suma a otros episodios registrados en la región durante el año y mantiene en alerta a los equipos de salud, que continúan monitoreando la evolución del paciente y el posible origen de la infección.
La variante Andes es el único hantavirus del mundo con evidencia comprobada de transmisión entre personas, lo que lo convierte en un agente de especial vigilancia sanitaria. Se trata de una cepa del género Orthohantavirus que circula en el sur de Argentina y Chile, con presencia predominante en zonas rurales y boscosas. Su reservorio natural es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus). La transmisión a humanos puede producirse por contacto con heces, orina o saliva del roedor, o por inhalación de partículas contaminadas en ambientes cerrados.
La cepa fue detectada por primera vez tras un brote en 1995 en El Bolsón, donde dos personas fallecieron por una enfermedad respiratoria desconocida. Las muestras fueron analizadas en el Instituto ANLIS/Malbrán por las investigadoras Nora López y Paula Padula, quienes determinaron que el virus no era ninguno de los hantavirus conocidos hasta ese momento. A partir de ese hallazgo fue denominado virus Andes y su identificación fue publicada en 1996 como la primera descripción genética de un hantavirus en América del Sur.
Investigaciones posteriores en brotes de la región reforzaron la evidencia de transmisión entre personas. En casos analizados en El Bolsón y Bariloche, se observó que 16 pacientes con contacto estrecho compartían una secuencia genética idéntica, mientras que otros sin contacto directo no presentaban coincidencias. Esto permitió establecer que no se trataba de una fuente ambiental común, sino de contagio entre personas, considerado la primera evidencia genética directa de transmisión interpersonal de un hantavirus en el mundo.
Más tarde, en 2014, un brote en El Bolsón volvió a mostrar coincidencias genéticas del 100% entre casos vinculados a dos hermanos y una enfermera. Entre 2018 y 2019, el brote de Epuyén dejó 29 casos confirmados y 11 muertes, con una letalidad del 32%, incluyendo situaciones de transmisión en reuniones sociales donde algunos infectados actuaron como “superpropagadores”.
El cuadro clínico asociado al virus Andes es el síndrome pulmonar por hantavirus, que comienza con fiebre, dolores musculares y fatiga, y puede evolucionar rápidamente a insuficiencia respiratoria grave con alta probabilidad de muerte. “A diferencia de otros hantavirus, su capacidad de transmitirse entre personas la convierte en una amenaza sanitaria de vigilancia permanente”, advierten los especialistas.
