Una investigación de geólogos de la UNPSJB y el CONICET halló evidencias de movimientos sísmicos ocurridos hace millones de años en la costa de Comodoro Rivadavia, modificando el conocimiento previo sobre la estabilidad geológica de la región.
Una investigación desarrollada por geólogos de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) y el CONICET reveló evidencias de antiguos terremotos en la costa de Comodoro Rivadavia, un hallazgo que modifica lo que hasta ahora se conocía sobre la evolución geológica de la región.
El trabajo, publicado en la Revista de la Asociación Geológica Argentina, identificó deformaciones en sedimentos de los barrios Presidente Ortiz y Caleta Córdova que serían consecuencia de movimientos sísmicos ocurridos hace millones de años.
El estudio fue realizado por Francisco Oporto Romero, José Paredes, Franco Yanone y Matías Olivera. En diálogo con Ahora en Comodoro, por Seta TV, Oporto explicó que la investigación surgió casi por casualidad durante una recorrida de campo junto a dos estudiantes avanzados de Geología.
«El año pasado Franco y Matías querían presentar un trabajo en un congreso de estudiantes y se nos ocurrió recorrer las costas de Kilómetro 5 y Caleta Córdova. Encontramos estas estructuras y, por la calidad de la información, decidimos publicarlas», relató.
Hasta ahora se consideraba que la actividad tectónica en el sector oriental de Comodoro había cesado hace unos 10 millones de años, durante el Mioceno medio. Sin embargo, las evidencias encontradas muestran que esos procesos continuaron durante el Cuaternario, un período mucho más reciente dentro de la historia geológica.
Sedimentos que conservan la huella de los sismos
Los investigadores analizaron capas sedimentarias que presentan deformaciones internas mientras que los estratos ubicados por encima y por debajo permanecen intactos, una característica que suele asociarse a fuertes sacudidas sísmicas.
«Analizamos horizontes tabulares con alta continuidad lateral que están deformados, mientras que la base y el techo están sin deformación. Estos eventos regionales se asocian a sacudidas sísmicas», explicó Oporto.
Dentro de esas capas identificaron fallas normales, plegamientos y estructuras producidas por el escape de fluidos, un fenómeno conocido como licuefacción. Estas deformaciones pueden observarse especialmente cuando el afloramiento está húmedo, ya sea por la lluvia o por la cercanía del mar.
El geólogo aclaró que no es posible establecer con precisión la magnitud de aquellos terremotos porque no existen registros instrumentales de esa época. No obstante, indicó que «para generar licuefacción se necesitan magnitudes mayores a 6», aunque ese valor también depende del tipo y la saturación del sedimento.
Una investigación que continuará
Oporto destacó que el trabajo constituye apenas el primer paso de una línea de investigación que buscará profundizar el origen de esos antiguos movimientos. «Este primer estudio es un análisis geométrico, de descripción e interpretación. Ahora queremos avanzar con un análisis dinámico y cinemático para intentar asignar un mecanismo u origen a esos terremotos», señaló.
El investigador remarcó que el hallazgo resulta especialmente relevante porque la región es considerada actualmente una zona geológicamente estable y con muy baja actividad sísmica. «Esta información demuestra que ocurrió actividad sísmica en un lugar considerado estable hace no mucho tiempo desde el punto de vista geológico», concluyó.
Además, valoró el trabajo conjunto entre docentes e investigadores con estudiantes avanzados de la carrera, una modalidad que permitió concretar un estudio que hoy aporta nuevos conocimientos sobre la historia geológica de la costa de Comodoro Rivadavia.
