Un representante de la Olacde anticipó que las lluvias del fenómeno climático dejarían a la Argentina con excedentes de gas para vender al país vecino. La integración gasífera regional requeriría inversiones por hasta USD 18.000 millones, según la entidad.
Las ventas de gas natural de la Argentina a Brasil podrían aumentar durante la primavera austral por efecto del fenómeno climático El Niño, según anticipó a la agencia Reuters un representante de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde). El planteo conecta de manera directa con la Cuenca Neuquina y el desarrollo de Vaca Muerta, de donde sale el gas que el país necesita para abastecer su mercado interno y, cada vez más, para exportar.
La mecánica que describe la entidad es estacional y cruzada entre los dos países. Una versión intensa de El Niño aumenta las lluvias en la Argentina, lo que permite aprovechar más las centrales hidroeléctricas y consumir menos gas en las usinas térmicas. En el oeste de Brasil, en cambio, el mismo fenómeno genera sequías y obliga a quemar más gas para generar electricidad. El resultado sería un excedente argentino disponible justo cuando el vecino lo necesita.
«Brasil es un país donde su capacidad de generación es muy fuertemente hidroeléctrica, hasta arriba del 50%, entonces cuando viene un evento meteorológico así, puede tener restricciones en la generación hidroeléctrica», explicó Guido Maiulini, representante de la Olacde. El especialista agregó que es probable que Brasil tenga «mayores necesidades de gas natural» y que la Argentina pueda contar con «excedentes exportables» y abrir «un comercio transfronterizo mucho más importante esta primavera».
El contexto comercial ya viene en movimiento. La Argentina retomó las exportaciones de gas a Chile con contratos firmes y negocia nuevos acuerdos de venta a Brasil aprovechando la infraestructura de gasoductos ya existente en Bolivia. Según Maiulini, las autoridades bolivianas buscan darle «el mayor empleo posible» a esa red para impulsar el mercado regional, en un país cuya producción propia está en declive.
Un mercado regional que demanda inversiones
Para la Olacde, hay espacio para una mayor integración gasífera apoyada en los recursos no convencionales de la Cuenca Neuquina y en mercados vecinos con demanda insatisfecha. La contracara es la infraestructura: ampliar ese intercambio entre Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia y la Argentina demandaría inversiones por hasta USD 18.000 millones.
En un escenario de desarrollo óptimo, el comercio regional de gas se ubicaría entre 60 y 70 millones de metros cúbicos por día, por un valor aproximado de USD 5.000 millones. Esa magnitud da una idea del lugar que la Cuenca Neuquina podría ocupar como proveedor del cono sur si la conectividad acompaña.
Vaca Muerta es el sostén de ese horizonte: la formación alberga la segunda reserva de gas no convencional y la cuarta de petróleo del mundo. A ese desarrollo se suma la apuesta exportadora de YPF, que proyecta incrementar sus embarques de crudo desde un nuevo puerto en Río Negro y sumar el suministro de GNL al mundo con la llegada de buques licuefactores a partir de 2027.
El dato a seguir en lo inmediato es estacional: si El Niño confirma su intensidad, la primavera austral funcionaría como un primer test de ese comercio transfronterizo y de la capacidad de la cuenca para responder con volumen cuando la demanda regional aprieta. La concreción del salto mayor, en cambio, queda atada a las decisiones de inversión en gasoductos y plantas que la Olacde estima en miles de millones de dólares.
