El desborde del río Elqui provocó daños en viviendas, cortes de servicios y la suspensión de clases en varias regiones del país.
Un intenso sistema frontal que afectó al norte de Chile desde el martes dejó un saldo de 13 personas fallecidas, según informó el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred). La ciudad de La Serena, en la región de Coquimbo, fue una de las más afectadas por el desborde del río Elqui, que inundó calles, viviendas y la zona costera.
Las autoridades reportaron que 81 viviendas fueron destruidas, 2.761 registraron daños de consideración y más de 19.000 sufrieron afectaciones menores. Actualmente, 1.412 personas permanecen en albergues, casi la mitad en la región de Coquimbo. Además, más de 87.000 clientes continúan sin suministro eléctrico y más de 180.000 personas carecen de acceso al agua potable.
La Dirección Meteorológica de Chile indicó que en la región de Coquimbo se acumularon entre 155 y 287 milímetros de lluvia, cifras que en algunos sectores duplican el total de precipitaciones del año anterior. El caudal del río Elqui aumentó significativamente hasta desbordarse sobre barrios de La Serena, arrastrando vehículos, sedimentos y residuos que se depositaron en la costa.
Las zonas más afectadas incluyen la Avenida del Mar, Avenida Pacífico y el sector de Cuatro Esquinas, donde varias familias fueron evacuadas. La playa de La Serena quedó cubierta de barro, ramas, basura y restos de infraestructura. Especialistas estiman que la limpieza y reconstrucción demandarán varios meses.
El Gobierno chileno suspendió las clases durante dos jornadas en todos los establecimientos educativos públicos y privados de la región de Coquimbo, así como en sectores de Atacama, Valparaíso y la Región Metropolitana. El ministro del Interior, Claudio Alvarado, confirmó la medida.
El presidente José Antonio Kast calificó el fenómeno como «bastante inédito» y señaló que combinó lluvias intensas, fuertes vientos, nevadas y marejadas que afectaron simultáneamente a diez regiones del país. Las autoridades mantienen el monitoreo de los cauces y advierten sobre posibles nuevas complicaciones debido a la saturación del suelo.
