Roxana Ortega fue absuelta en Trelew tras un juicio de tres semanas por el presunto abuso de tres alumnos de la Escuela N° 201. La docente habló sobre los dos años de proceso judicial y su prioridad de recuperar la tranquilidad.
Roxana Ortega, docente de la Escuela N° 201 de Trelew, fue absuelta en un juicio donde se la acusaba por el presunto abuso de tres alumnos. Tras conocer el fallo, Ortega declaró: «Tranquilidad, sobre todo recuperando paz interior que me fue sacada durante dos años enteros».
La causa se inició en junio de 2024 y concluyó con la sentencia absolutoria en agosto de 2026. El juicio se desarrolló durante aproximadamente tres semanas. Al dar a conocer el veredicto, la jueza María Tolomei planteó cuestionamientos sobre la prueba analizada, entre ellos aspectos vinculados con los testimonios de los menores.
Ortega ubicó el origen de las acusaciones en un intercambio dentro de un grupo de WhatsApp: «Todo esto comienza en un grupo de WhatsApp, como muchos de los conflictos de hoy en día, donde una idea se transforma en otra cosa». Según su relato, tomó conocimiento de las denuncias a través de las redes sociales el 10 de julio de 2024, al recibir una captura de pantalla con su foto y la palabra ‘abusadora’. Al día siguiente fue detenida.
La docente permaneció seis días detenida tras su arresto del 11 de julio de 2024 y luego cumplió cuatro meses de arresto domiciliario. Sobre esos primeros días, recordó: «Estuve seis días sin ver a mi familia y, sobre todo, a mi niña, que necesitaba cuidado».
Uno de los aspectos centrales del fallo fue la valoración de las declaraciones de los menores realizadas mediante Cámara Gesell. Ortega señaló: «No había coincidencia entre lo que relataron los padres en las denuncias y lo que los chicos dijeron en Cámara Gesell». La jueza Tolomei sostuvo que los relatos habían estado «contaminados».
La Fiscalía había solicitado una pena inferior a los nueve años de prisión, mientras que la querella había reclamado 16 años. La defensa pidió la absolución al considerar que no existían elementos suficientes para acreditar los hechos.
Actualmente, Ortega continúa con asistencia psicológica particular y explicó que un sumario administrativo limita sus tareas laborales: «Necesito trabajar. El sumario administrativo me limita en las tareas que puedo realizar». Al referirse a sus antiguos alumnos, recordó: «Ellos se levantaban, me iban a saludar, me daban un beso, me abrazaban». Sobre el proceso, agregó: «En este momento necesito paz. No quiero que le pase a nadie más. Con una investigación seria esto se hubiese caído desde el primer momento».
