El Área Natural Protegida Boca del Chimehuín, en Junín de los Andes, Neuquén, combina biodiversidad, pesca deportiva con mosca y patrimonio histórico.
El Área Natural Protegida Boca del Chimehuín se encuentra al sur de la provincia de Neuquén, en el departamento Huiliches, dentro del ejido municipal de Junín de los Andes. Se accede desde esa localidad por la Ruta Provincial 61, que también conduce hacia los lagos Huechulafquen y Paimún.
El área fue creada en el año 2000 para proteger el paisaje, el bosquecillo relictual de pehuén, la flora autóctona y la pesca deportiva. Resguarda un tramo del río Chimehuín, que nace en el lago Huechulafquen, preservando la calidad de sus aguas y los procesos ecológicos que sostienen una amplia diversidad de especies.
Un encuentro entre el bosque y la estepa
Su ubicación en una zona de transición entre el bosque andino patagónico y la estepa patagónica determina una particular diversidad de flora. Allí se encuentran especies como neneo, coirones y paramela, junto a bosquecillos bajos y abiertos de chacay. En algunos sectores de las márgenes del río también se desarrollan grupos de cipreses, pehuenes, maitenes y radales.
Esta diversidad vegetal se complementa con una fauna de importancia ecológica, entre la que se destaca el pato de los torrentes, presente en las zonas de rápidos del río, y numerosas aves como cóndores, loicas comunes, cachañas, águilas moras, aguiluchos, tordos, bandurrias, gaviotas, biguás y halconcitos peregrinos. También habitan la zona mamíferos como el puma y el zorro, que cumplen un rol relevante en la cadena trófica.
Un río de fama mundial para la pesca con mosca
El ambiente acuático también concentra una diversidad significativa de especies. Entre los peces autóctonos se encuentran las percas, el puyén y el pejerrey patagónico, mientras que entre las especies exóticas se destacan la trucha marrón, la trucha arco iris y el salmón del Pacífico, de particular interés para la pesca deportiva.
La naciente del río Chimehuín es mundialmente conocida en el ámbito de la pesca deportiva, que se desarrolla allí bajo la modalidad exclusiva de pesca con mosca. El río es un gran recurso turístico para Junín de los Andes, donde también se realizan bajadas de rafting, pesca embarcada, kayak y actividades de observación de flora y fauna. Entre la fauna exótica, el ciervo colorado habita la zona y, durante la época de brama, desciende hasta el río en grandes grupos, conformando un fenómeno de gran interés para los visitantes.
Un territorio con historia
Además de sus atributos naturales, el área protegida conserva un importante patrimonio cultural. El territorio constituyó un corredor de paso utilizado por pueblos originarios entre la actual Argentina y Chile, como lo testimonian diversos hallazgos arqueológicos registrados en la zona. La presencia de ruinas también da cuenta de los enfrentamientos armados ocurridos durante la denominada «Campaña del Desierto», entre los que se destacan la Batalla del Chimehuín y la Batalla de las Trincheras.
En este espacio, los guardaparques cumplen un papel central en la conservación: controlan las actividades recreativas, velan por el cuidado del entorno y brindan asistencia a los visitantes, contribuyendo a que el uso turístico y recreativo del área se desarrolle de manera compatible con la protección de sus valores naturales y culturales.
