Un comprador y la titular de una billetera digital acordaron en una mediación prejudicial la devolución de parte de los fondos tras ser estafados por la misma persona. El acuerdo incluye pagos mensuales y colaboración en trámites legales.
Un comprador y la titular de una billetera digital acordaron en una instancia de mediación prejudicial la devolución de parte de los fondos transferidos en una estafa virtual ocurrida en Bariloche. Según se informó, ambos fueron víctimas del mismo delincuente, quien ya se habría fugado con el resto del dinero.
El conflicto se inició cuando el comprador intentó adquirir un producto de alto valor. Tras contactar a un supuesto representante de una empresa del sector, el estafador le solicitó una transferencia urgente para concretar la operación. La víctima depositó varios millones de pesos. Ante las demoras, el vendedor interrumpió la comunicación. Al reclamar a la firma comercial, el hombre verificó que la compra no existía en los registros y que el dinero no había ingresado a las cuentas oficiales.
La investigación rastreó los movimientos bancarios hasta la billetera virtual de una mujer. Convocada a mediación, la dueña de la cuenta declaró ser otra víctima del mismo delincuente, con quien mantenía una deuda previa. Según su relato, el organizador de la maniobra le pidió prestada su cuenta argumentando tener bloqueadas sus herramientas financieras. Al recibir las transferencias, la mujer retuvo una parte para cobrarse la deuda y entregó el resto al estafador, afirmando desconocer el origen ilícito de los fondos.
En la audiencia, el comprador reconoció no haber adoptado mayores recaudos antes de transferir una suma elevada a un particular. La dueña de la billetera admitió su responsabilidad al facilitar sus herramientas financieras sin control. Ambas partes coincidieron en haber sido víctimas del mismo autor y descartaron intención de perjudicarse mutuamente.
El documento firmado con el aval de los defensores oficiales establece que la mujer devolverá un porcentaje de los fondos mediante pagos mensuales. El comprador aceptó la propuesta y se comprometió a colaborar en trámites legales para resolver los inconvenientes surgidos en la cuenta virtual de la mujer tras el engaño. El acuerdo evitó un juicio tradicional.
