A casi ocho meses del desplazamiento del Cerro Hermitte, un informe técnico determinó que las viviendas de los barrios Los Tilos y El Marquesado no podrán volver a ser habitadas. Las familias esperan precisiones sobre la solución habitacional y reclaman permanecer en sus terrenos hasta que se construyan nuevas casas.
Los vecinos de los barrios Los Tilos y El Marquesado no podrán regresar a sus viviendas luego de que un informe técnico advirtiera sobre problemas vinculados con la estabilidad de la ladera del Cerro Hermitte, a casi ocho meses del desplazamiento. Mientras esperan conocer qué alternativa habitacional tendrán, las familias reclaman poder permanecer en sus terrenos hasta que se construyan nuevas casas.
«Mi casa está bien pero hay que irse, así que no sé qué va a pasar», dijo Liliana, una de las vecinas afectadas, al referirse a la incertidumbre que atraviesan las familias de la zona.
El Municipio confirmó que el estudio detectó complicaciones relacionadas con las condiciones del terreno y determinó que las viviendas no podrán volver a ser habitadas. Los vecinos esperan precisiones sobre las soluciones habitacionales que se les ofrecerán y plantean la posibilidad de permanecer en sus terrenos hasta que se concrete la construcción de nuevas viviendas.
Liliana señaló que una de las principales preocupaciones es que las familias deban abandonar sus terrenos sin contar con una alternativa concreta. «El asunto es que no nos hagan firmar esto de que nos entregan las tierras y que nos tengamos que ir, porque nosotros con $500.000 pesos en mi caso yo no alquilo, entonces que nos dejen estar hasta que terminen las viviendas, que nos dejen estar acá, eso es lo que queremos la mayoría de los vecinos. Yo he hablado con los vecinos porque ¿dónde vamos a ir? Y que sean viviendas dignas, que no sean cartones como los que le dieron a la pobre gente esta. No quiero decir, pero nosotros queremos unas viviendas que no estén —que no estén— pegadas unas a otras, que no se sientan los ruidos porque en las otras es jodido vivir, así es muy difícil».
La situación de las viviendas
La vecina explicó que, en su caso, la vivienda no presenta un deterioro reciente que le genere preocupación. «Supongo que todos nos tendremos que ir. Mi casa no tiene, las fisuras son de hace 25 años que yo vine acá y no se ha movido. Mi casa está bien pero bueno, hay casas que no se pueden vivir».
Los vecinos también esperan conocer cómo será el proceso de relocalización y qué características tendrán las casas que eventualmente se construyan.
A esto se suma la situación de los servicios. Liliana indicó que actualmente cuentan con algunos beneficios mientras permanecen en el sector. «Y los servicios nos están dando gratis la luz, la cooperativa no nos cobra y después la patente también es gratis». Sin embargo, recordó que el acceso al agua representó durante meses una dificultad para las familias.
Sin acompañamiento psicológico
La situación también tiene un impacto emocional entre quienes deben afrontar la posibilidad de dejar sus hogares. «Es muy angustiante la verdad, ni siquiera hemos tenido ayuda psicológica, nada, porque esto no es fácil: hay familias que están matrimonio, que están viviendo con sus hijos, no han recibido nada de ayuda psicológica por lo menos», sostuvo Liliana.
Mientras las familias esperan definiciones sobre su futuro habitacional, también cuestionan las prioridades de las obras que se realizan en otros sectores. «Para nosotros no hay obra; para Médanos sí», planteó la vecina.
El Municipio deberá avanzar ahora en las definiciones vinculadas con las familias afectadas y las alternativas habitacionales, mientras los vecinos reclaman permanecer en sus terrenos hasta que exista una solución concreta para su traslado.
