El animal había cruzado la Ruta Provincial 1 y se dirigía hacia la zona de campo. Los hombres lo acompañaron hasta la costa y el lobito regresó al agua por sus propios medios.
Un lobito marino fue rescatado durante la noche luego de quedar perdido sobre la Ruta Provincial 1, en Comodoro Rivadavia.
El animal había logrado cruzar la calzada y se dirigía hacia la zona del campo. Cuatro pescadores que regresaban de una jornada de pesca se encontraron con la escena y decidieron intervenir para ayudarlo a regresar hacia la costa.
Los hombres advirtieron que el lobito se encontraba lejos de su hábitat natural y que podía sufrir algún daño si continuaba avanzando hacia el campo. En lugar de intentar capturarlo o llevarlo por la fuerza, optaron por acompañarlo y guiarlo lentamente en dirección al mar. La intención fue acercarlo hasta la orilla para que pudiera reconocer el lugar y elegir por sus propios medios qué camino tomar.
Juan Gallardo, uno de los cuatro pescadores, contó en comunicación con ADNSUR que «la idea siempre fue acercarlo a la orilla y que él eligiera su rumbo». Según relató, una vez que el animal llegó a un sector desde donde pudo identificar el mar, la reacción fue inmediata: «Como se orientó, se fue corriendo solo hacia el agua». De esa manera, los pescadores consiguieron que el lobito regresara al agua sin necesidad de trasladarlo ni intervenir de otra manera.
La situación había comenzado cuando los cuatro hombres regresaban de pescar durante la noche y observaron al animal en una zona donde podía ser atropellado. Gallardo explicó que el lobito tuvo mucha suerte porque pasó por la ruta en un momento de circulación vehicular y estuvo expuesto a un peligro que podía haber terminado de otra manera. «De milagro no fue atropellado por nuestro vehículo y otros que transitaban por la zona», señaló al recordar el momento en el que se encontraron con el animal.
Después de comprobar que había cruzado la ruta, los pescadores también advirtieron que el lobito estaba tomando dirección hacia el campo, alejándose todavía más de la costa. Esa situación generó preocupación porque, además del riesgo de ser alcanzado por otro vehículo, podía quedar expuesto a otros peligros una vez que se alejara del mar. Gallardo explicó que justamente por ese motivo decidieron acompañarlo hacia la costa y darle una posibilidad de regresar a un ambiente donde pudiera desenvolverse con normalidad.
El momento más particular se produjo cuando el animal finalmente llegó a la orilla. Al reconocer el mar, dejó de avanzar hacia tierra firme y comenzó a correr en dirección al agua. Los pescadores observaron cómo ingresó nuevamente a su hábitat natural y se alejó por sus propios medios. Para el grupo, la intervención tuvo como principal objetivo evitar que el lobito sufriera algún daño y permitir que pudiera regresar al lugar del que se había alejado.
Gallardo también resumió el riesgo que había representado que el animal continuara avanzando hacia el campo: «Si no pasaba, se lo iban a terminar comiendo en el campo». Por eso, la decisión de acompañarlo hasta la costa permitió evitar que siguiera internándose en una zona donde podía quedar expuesto a diferentes peligros. Los pescadores no buscaron quedarse con el animal ni modificar su comportamiento, sino simplemente conducirlo hacia un lugar seguro para que pudiera decidir qué hacer.
Finalmente, el lobito marino logró regresar al agua y los cuatro pescadores pudieron cerrar una noche de pesca con una situación completamente inesperada. Lo que comenzó como el encuentro casual con un animal perdido sobre la Ruta 1 terminó con una intervención que permitió que volviera al mar por sus propios medios.
