Rosa Oyarzo vive en una chacra de Kilómetro 14 y dedica parte de su vida al rescate y cuidado de animales. Tiene 48 perros, además de chanchos y gallinas, y necesita alrededor de 18 kilos de alimento por día. Trabaja en La Saladita y recibe colaboración de personas para sostener la tarea.
Rosa Oyarzo, rescatista de animales, vive en una chacra de Kilómetro 14, en Comodoro Rivadavia. Actualmente tiene a su cuidado 48 perros, además de chanchos y gallinas. Según explicó, necesita alrededor de 18 kilos de alimento diarios para los perros, lo que equivale a aproximadamente una bolsa de 20 kilos por día. El costo puede rondar los 30 mil pesos, dependiendo del alimento que consiga.
Para afrontar los gastos, Rosa trabaja desde hace muchos años en La Saladita y destina parte de sus ingresos al cuidado de los animales. También recibe ayuda de personas que colaboran con dinero, alimento o trabajo. «Siempre hay alguien que me da una mano», declaró a ADNSUR.
Los perros están distribuidos en distintos espacios de acuerdo con sus edades y necesidades. Algunos de los más grandes permanecen en corrales, mientras que los más pequeños tienen un sector resguardado del frío. También hay animales que requieren cuidados especiales, como un perro salchicha con problemas para caminar que se traslada con un carrito. Rosa relató que el animal había sido llevado a una veterinaria para ser sacrificado debido a que no podía caminar, y ella decidió llevárselo consigo.
La situación económica se volvió más difícil con el paso del tiempo. Rosa contó que las complicaciones comenzaron a sentirse con mayor fuerza durante la pandemia y que desde entonces no desaparecieron. A pesar de eso, continúa con una rutina que incluye alimentar, limpiar, atender y controlar a cada uno de los animales.
Además de los perros, en la chacra hay chanchos y gallinas. Rosa explicó que con las gallinas suele obtener huevos para consumo. Entre los animales hay un chancho de casi cinco años que comparte el espacio. Según indicó, los animales tienen sectores determinados y en general logran convivir sin mayores inconvenientes.
Rosa nació en la isla de Chiloé, en Chile, pero lleva alrededor de 40 años viviendo en Comodoro Rivadavia. «Estoy acostumbrada ya», contó al hablar del esfuerzo que significa mantener el lugar. Aunque reconoce que es mucho trabajo, afirmó que se trata de una forma de vida que eligió y que disfruta.
La cantidad de animales obliga a Rosa a organizarse permanentemente. Cada uno tiene su lugar, sus necesidades y, en muchos casos, una historia particular. Entre los perros hay animales grandes, cachorros y otros que necesitan atención especial. Algunos requieren controles veterinarios o tratamientos, mientras que otros necesitan alimentación y un espacio seguro. Ese conjunto de necesidades hace que el gasto diario no se limite únicamente a la comida, sino que también incluya medicamentos, atención veterinaria, elementos para su cuidado y el mantenimiento de los espacios donde viven.
Actualmente, Rosa busca el acompañamiento de la comunidad para poder continuar con esta tarea. El volumen de alimento que necesita cada día convierte cualquier colaboración en una ayuda concreta: una bolsa de alimento puede representar parte de la comida de una jornada para los 48 perros que tiene a su cargo. También cuenta con personas que ocasionalmente colaboran con dinero o trabajo, algo que considera indispensable para mantener en condiciones la chacra y atender a los animales.
