La hija de Fito Páez y Romina Ricci habló con LA NACION sobre su primer gran proyecto en cine, donde encarna a Adriana, una de las hijas del odontólogo platense.
Margarita Páez, hija del músico Fito Páez y de la actriz Romina Ricci, debuta en un largometraje con el filme Barreda, dirigido por Daniela Goggi y protagonizado por Luis Machín. En la película, Páez interpreta a Adriana, una de las hijas del odontólogo Ricardo Barreda, condenado por el cuádruple homicidio de su esposa, su suegra y sus dos hijas en 1992 en La Plata.
En una entrevista con LA NACION, la actriz relató cómo fue enfrentarse a su primer desafío cinematográfico y el proceso de construir un personaje sobre el que existe escasa información. «Sabía que a él le decían ‘Conchita’ y que supuestamente lo habían maltratado. Conocía ese titular que conocemos todos desde un lugar bastante ignorante, porque uno escucha eso y muchas veces no se pone a investigar», declaró Páez.
Consultada sobre cómo vivió este lanzamiento, respondió: «Estoy muy contenta. Siento que arranqué con el pie derecho por el elenco, la producción y todo lo que significó la película. Es tremendo y muy hermoso que se me empiece a conocer con un proyecto así, interpretando a Adriana, una de las hijas de Barreda y una de sus víctimas».
Para construir el personaje, Páez tomó clases con su profesora de teatro Francisca Ure y se apoyó en el guion y en la dirección de Goggi. «También traté de pensar en la época: imaginar una familia común de los años noventa que vivía en La Plata y trabajar desde los vínculos entre ellos», explicó.
La actriz no pudo conversar con personas que conocieran a Adriana, pero su compañera Maite Lanata sí habló con una amiga de Cecilia, la otra hija de Barreda. «De Adriana no pude hablar con nadie. Encontré en internet una fotografía junto a su novio que me resultó muy especial. Hay una o dos imágenes de las hermanas, pero esa foto era distinta. Me ayudó a acercarme a ella», contó.
Sobre la escena del crimen, Páez describió: «Fue una escena muy intensa, aunque todo estuvo sumamente cuidado y trabajamos con un coach de movimiento. La primera vez que ensayamos lo hicimos sobre unas colchonetas. Cuando caí, lo primero que pensé fue: ‘Yo me puedo levantar’. Yo podía levantarme de esa colchoneta, pero ellas no pudieron hacerlo. La dimensión de lo que pasó me fue cayendo de a poco».
La actriz también se refirió al impacto emocional del rodaje: «Durante toda la película sentí una energía muy pesada. Después me sucedieron algunas cosas en lo personal y tuve un par de ataques de pánico. No fueron durante el rodaje, pero sí estuvieron relacionados con todo lo que me estaba pasando alrededor de la película».
Páez destacó la contención de su familia y de su novio, Balthazar Murillo, quien viajó casi todos los fines de semana durante la filmación en Uruguay. «Mi mamá, que es actriz, pudo comprenderlo perfectamente. De hecho, mi familia viajó porque yo estaba un poco flojita. Tenerlos cerca me salvó el alma», afirmó.
Respecto al acompañamiento psicológico, la actriz señaló que la producción no contó con un equipo específico, pero valoró el cuidado de la directora Daniela Goggi y de la productora Natalia Agudelo. «Cada vez que me sucedía algo podía hablarlo con Dani o con Nati. Siempre estuvieron disponibles para preguntarnos cómo nos sentíamos», indicó.
Uno de los momentos que más la conmovió fue durante la reconstrucción del asesinato, cuando Machín decidió permanecer fuera de cuadro para darle la referencia. «Él podría no haber estado y yo habría tenido que imaginarlo, porque eso también sucede en el cine. Pero se quedó, apuntándome con la escopeta, para que yo pudiera hacer el plano. Repetir una y otra vez la escena en la que mi papá me apuntaba fue horrible. Muy fuerte», admitió.
Sobre la responsabilidad de representar a las víctimas, Páez sostuvo: «Lo que hicimos es muy movilizante: estamos filmando una película sobre una persona que ya no está porque la mató su propio padre. Desde ese lugar debíamos acompañarlas y ser responsables con ellas. Ojalá la película consiga que el público se haga preguntas y que, al menos en alguna persona, cambie la mirada sobre el caso».
Finalmente, confirmó que continuará con su carrera actoral: «Por supuesto. Yo no paro. Amo el cine y fue muy loco poder vivirlo tan desde adentro. No paré un segundo desde que terminó la película y ojalá se vengan muchísimas cosas más».
