Un espresso, hielo y una crema casera de cacao y avellanas. Tres pasos para el café de especialidad más pedido, sin salir de casa.
Un espresso, hielo y una crema casera de cacao y avellanas. Tres pasos para el café de especialidad más pedido, sin salir de casa.
Cuando el calor aprieta, el café de la tarde pide otra cosa. Este latte helado con crema de cacao y avellanas es la versión casera de la bebida que las cafeterías cobran carísimo, y tiene una ventaja enorme: la crema se prepara en un minuto con lo que tengas en la alacena, sea una crema de avellanas comprada o una hecha en casa.
La receta es de Directo al Paladar y se resuelve en 10 minutos, sin máquinas raras. Con un espresso o un café bien cargado, hielo, leche entera y un poco de crema batida con cacao, armás una bebida de merienda que también funciona como postre. Y si la tomás de noche, usá café descafeinado y listo el problema.
Ingredientes
- 100 ml de leche entera
- 1 café espresso (o una tacita de café bien cargado)
- Hielo, cantidad necesaria
- Para la crema de cacao y avellanas: 30 ml de leche entera, 20 ml de crema de leche, 30 g de crema de cacao y avellanas
Elaboración
- Preparar la crema: en un vaso, mezclá la leche, la crema de leche y la crema de cacao y avellanas. Batí con energía hasta lograr una crema completamente homogénea y suave.
- Si está dura: cuando la crema de cacao viene de la heladera cuesta integrarla. Dale unos segundos de microondas y va a mezclarse sola.
- Montar el vaso: llenalo hasta la mitad con bastante hielo, así queda bien frío.
- Sumar el café y la leche: volcá la tacita de espresso y después la leche entera.
- Coronar: completá el vaso con la crema de cacao reservada y revolvé apenas antes de tomar. Si te gustan las capas bien marcadas, no revuelvas: se mezclan solas mientras tomás.
Tips
- Sin cafeína: usá café descafeinado y queda una bebida ideal para después de cenar.
- Crema casera: si preferís evitar los frascos, hacé tu propia crema de cacao y avellanas con avellanas tostadas, cacao y un poco de azúcar. Cambia por completo el sabor final.
- Más frío: si tenés hielo en cubos grandes, mejor: se derrite más lento y no aguada la bebida.
- Para acompañar: va genial con una medialuna, un bizcocho simple o alguna galletita de limón.
Artículo elaborado con información de Directo al Paladar, con asistencia de IA y bajo supervisión de un editor de ADNSUR.
