El filósofo Samuel Cabanchik analizó en Modo Fontevecchia los cambios tecnológicos, el debilitamiento de los acuerdos institucionales y el impacto de las nuevas formas de vinculación en las sociedades contemporáneas.
La transformación tecnológica, el debilitamiento de los acuerdos institucionales y el impacto de las nuevas formas de vinculación fueron algunos de los ejes de la conversación con el filósofo Samuel Cabanchik. En diálogo con Jorge Fontevecchia, analizó los cambios que atraviesan a las sociedades contemporáneas y advirtió sobre una tecnología que, además de funcionar como instrumento, puede convertirse en un medio de inmersión que termina condicionando la experiencia humana.
Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), recibió al filósofo, doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires, investigador independiente del CONICET y exsenador nacional por la Ciudad de Buenos Aires. Durante la entrevista, Cabanchik reflexionó sobre la llamada «ilustración oscura», el avance de la inteligencia artificial, el aislamiento asociado al uso de las pantallas y el deterioro de las instituciones.
Samuel Cabanchik es doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires, investigador independiente del CONICET, especializado en metafísica, pensamiento contemporáneo y filosofía del lenguaje. Ejerce desde hace décadas como profesor titular de materias como Filosofía Contemporánea y Fundamentos de Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Ha publicado más de 15 libros que abarcan el ensayo filosófico, la poesía y el análisis cultural. Entre 2007 y 2013 se desempeñó como senador nacional por la Ciudad de Buenos Aires, ocupando su banca durante un período completo de 6 años.
En un pacto de lectura con la audiencia, Samuel fue profesor mío en la Facultad de Filosofía y Letras, así que le tengo un cariño entrañable, un gran profesor y, además, me parece que nada mejor que la filosofía contemporánea para poder hacer un análisis de lo que está sucediendo en las sociedades, en la polarización, en las Naciones Unidas en estas 48 horas en las que el mundo está en discusión entre dos modelos. Y uno de los temas preferidos de este programa es tratar de entender si estamos a mitad del camino de un ciclo, a comienzo de un ciclo o a fin de un ciclo. Si este ciclo de corrimiento hacia la derecha comenzó no con Trump en el 2016, sino con Thatcher en los 80, y por lo tanto podríamos estar al fin de un ciclo, o recién estamos comenzando el ciclo con la reelección de Trump, independientemente de las elecciones que tenga ahora en medio término. ¿Cuál es tu percepción del clima mundial, o por lo menos de Occidente? ¿Dónde estamos? ¿En qué punto estamos de ese ciclo?
Sí, hola, ¿qué tal, Jorge? Mucho gusto de estar aquí contigo, gracias por la invitación y un saludo a toda la audiencia. Es muy difícil siempre responder a esas perspectivas. El otro día leía el testimonio de astronautas de la misión Artemis, hablando de la belleza de la Tierra vista a la distancia, en la noche, toda iluminada, y era un éxtasis para ellos ver esa imagen. A la distancia, digamos, uno ve una panorámica que muestra, digamos, ese encandilamiento. Y que es difícil de descifrar el rumbo, ¿no? Cuando uno se acerca y hace zoom en cada cosa, tiene otra perspectiva. Buscando un patrón para responder a tu pregunta, yo diría que lo que veo es que va avanzando un deterioro de los acuerdos institucionales más profundos a niveles de las naciones y a nivel mundial. Es decir, la ONU debilitada, el acuerdo entre naciones. Es básico, más allá de las compulsas y de los personalismos. Y lo mismo que se ve a nivel global se puede ver a nivel local. No sé si hay un ciclo ideológico, derecha e izquierda, ponele, sino más bien un ciclo en el cual lo que sí avanza como ciclo es, me parece, ese deterioro.
O sea, sea tanto de derecha como de izquierda, vos encontrás un patrón común que es un deterioro, un proceso, una etapa de involución, una especie de ilustración oscura.
Así es, así es. Es un quiebre también de la ilustración o de alguno de sus ideales más notorios y más logrados de la modernidad.
Y cuando escuchás esa figura, evidentemente contradictoria en sí misma, en sus términos, «ilustración oscura», ¿qué reflexión te genera?
Sí, estuve leyendo sobre eso y estoy trabajando sobre eso porque justamente este año se cumplen 20 años de la edición de un libro mío, El abandono del mundo, y hay ahora una publicación en ciernes, en estos días, colectiva, sobre aquel libro y sobre la problemática. El libro se va a llamar, se llama ya, El retorno del mundo, Artificios para armar y desarmar. Creo que se ha profundizado esa especie de abandono del mundo.
¿El abandono del mundo o era el retorno del mundo?
Claro, porque al final del libro, El abandono del mundo, yo, de alguna manera, estaba pensando, estaba proyectando una segunda parte del retorno del mundo y la he hecho en forma colectiva con otros colegas. Pienso que la ilustración oscura, aun con lo chocante que tiene ese nombre, es parte de ese movimiento en el cual, vamos a hacer esquemáticos, a la caída de Dios, a la caída del hombre se agrega el abandono del mundo, digo yo, ¿no? Es decir, hoy día el mundo se vuelve nichos producidos a través de los centros, a través de los sesgos pronunciados, de maneras artificiales, y es muy difícil encontrar ese lugar común donde se gesta, donde nace y se desarrolla la comunidad. Entonces me parece que los de la ilustración oscura van en esa dirección en general, tanto por izquierda como por derecha, en el mismo sentido de la ruptura con las instituciones, digamos, más logradas de la ilustración clara.
Bien. El ser humano, ¿cambió a partir de las pantallas, los teléfonos celulares, las redes sociales, concretamente a partir del 2007 con el primer teléfono inteligente, y tuvo su especie de golpe máximo con la potenciación que de todos estos instrumentos significó la pandemia?
Sí, yo pienso que hay un cambio muy profundo.
¿Antropológico?
Antropológico. La condición humana está siendo sometida a un cambio muy profundo. La condición humana está siendo sometida a ese aceleramiento, a ese aceleracionismo, a través de, no solo, sí, de las redes en general, supongamos, la inteligencia artificial refuerza notoriamente esas posibilidades, pero trabajando sobre algo que tal vez es propio de la condición humana desde siempre, digamos, ¿no? Cuando somos niños nos cuesta aceptar aburrirnos. Y estamos todo el tiempo buscando los nuevos juguetes y rompiéndolos instantáneamente. Si toda esta tecnología te ofrece juguetes a cada instante, permanentemente, y que nunca se rompen, bueno, te sumergís en ello, ¿no? Terminás inmerso en eso, no como un instrumento que manejás, sino como un medio que te aprisiona. Entonces yo creo que… Pan y circo siempre fue también una cuestión de los gobiernos y hoy hay mucho circo en el cual uno está adentro de una manera hasta cierto punto confortable.
Entrevistamos al comienzo del programa, una entrevista un poco curiosa para nuestro programa, que es al dueño de la fábrica de preservativos Tulipán y al propio publicista de la campaña, en el que planteaban que baja drásticamente el consumo de preservativos. No simplemente por menor cuidado, sino por menor cantidad de frecuencia de relaciones sexuales. Que los jóvenes están cada vez más alejados del contacto personal, del contacto físico, y que esto ha hecho que baje la cantidad de relaciones sexuales y que hay una especie de encierro en un goce onanístico en los celulares. ¿Qué reflexión te merece esto, que es un hecho estadístico?
Sí. Y bueno, es parte de lo mismo, ¿no? Es decir, el autoerotismo o la autosatisfacción, ni siquiera erótica, la autosatisfacción, que puede además recibir un refuerzo perfectamente con el tema de los tecnológicos, porque si se usa la tecnología también para un goce autoerótico, digamos, lo heteroerótico no aparece… No hablo de heterosexualidad, de homosexualidad. Digo… Pero héteros por un otro, ¿no? Ese otro puede ser perfectamente un aparato, digamos. Para el autoerotismo no se requiere más que un aparato, por decirlo así, en sentidos literales antiguos también, entonces es natural que esto pueda estar pasando, y bueno, el testimonio de este empresario, que yo había leído algo, ¿no? Me imagino alguna conversación de otro tiempo, en tiempos analógicos, de donde venimos, y donde hemos sido criados también, ¿no?, educados, etcétera. Una conversación decía: y bueno, de esto nadie va a dejar, así que este es un negocio asegurado por siempre, pero también a este negocio le pudo haber llegado la hora.
Me hace reír. ¿Qué te pasa con la inteligencia artificial?
Me parece…
¿La usás?
La uso poco, la uso poco. Me parece que es algo… no hay que ni demonizar, ni tampoco ser un… La uso poco, me parece que es algo… no hay que ni demonizar, ni tampoco ser un… digamos, ni un fóbico, ni un fílico, diríamos, ¿no?, es decir, no ser un fanático pro ni en contra.
Ni apocalíptico ni integrado.
Ni apocalíptico ni integrado, efectivamente. Me parece que tenemos que lograr que siga siendo un instrumento, y no un medio de inmersión, eso es lo primero que diría. Como instrumento puede ser valiosísimo, desde luego, pero puede ser muy perjudicial también. Creo que la regulación es necesaria, que es muy peligrosa la corriente que, por ejemplo, ha expresado Trump. Y sigue nuestro presidente, ¿no?, esa idea de que… bueno, dijo Milei enfáticamente, la regulación preventiva, no, pero… Cualquier regulación, de alguna manera, tiene un elemento preventivo, porque si no es preventivo, supone que es punitivo, digamos, cuando llega tarde. No, no, tenemos que tener alguna… Igual la legislación no es la única respuesta. La educación, la educación de las afecciones en la escuela, en la familia, en los medios sociales, esa es la clave para que la gente esté más fuerte para este instrumento.
Samuel, no quiero terminar el reportaje, que el programa se nos acaba, sin compartir con la audiencia y preguntarte: vos además fuiste senador, o sea, fuiste un filósofo que cruzó la frontera de la praxis y ejerció como senador en momentos complejos de la Argentina, hace no tanto tiempo, y al mismo tiempo con una suficiente cantidad de tiempo que te permite mirar con cercanía y distancia la política actual. Desde tu propia experiencia en la política, cuando ves la política actual, ¿qué similitudes, qué invariantes encontrás, qué diferencias te llaman la atención?
En general me siento bastante pesimista de las posibilidades de la política entre nosotros, porque, bueno, sí, tuve la experiencia política hace no tanto tiempo atrás, mi mandato fue del 2007 al 2013, era un Senado que me parece, lo veo a la distancia, mejor que el actual. No quiero tampoco ser injusto con nadie en particular, ni meterme en ese tema. Diputados también se han visto escenas de degradación de las investiduras, y yo siempre fui cuidadoso, aun en la oposición muchas veces, ejerciendo oposición al oficialismo, fui siempre cuidadoso y respetuoso de la investidura. El primero que debe respetar la investidura es aquel que la aporta. Entonces, para cada quien va ese salto, en mi opinión, ¿no? Tanto a nivel legislativo como a nivel, por supuesto, ejecutivo y judicial. La veo muy deteriorada a la actitud por la cual cada quien asume una investidura que es, en todo caso, derivada del poder que le dio el pueblo, ¿no?
Samuel Cabanchik, con gusto tenerte acá, felicitaciones por el nuevo libro, lo vamos a mirar con mucho interés y continuaremos nuestro diálogo como siempre.
Muchas gracias, Jorge.
Gracias a vos.
LMM
