Un grupo de investigadores de ONGs, el Conicet y universidades nacionales publicó un comunicado en el que recomienda retirar ChatGPT, Claude, Gemini y productos similares de los entornos educativos. El documento cita evidencia científica sobre los efectos en el aprendizaje.
Un grupo de investigadores de ONGs, el Conicet y universidades de todo el país difundió un comunicado en el que recomienda sacar los chatbots de inteligencia artificial (IA) como ChatGPT, Claude y Gemini de las aulas. El texto fue elaborado por especialistas en IA, computación, educación, neurociencia y alfabetización digital.
El comunicado sostiene que la escuela debe enseñar cómo funciona la IA, pero que su uso como herramienta para pensar o escribir tareas ataca el proceso de aprendizaje. «Así como conducir un vehículo no significa saber de mecánica, escribir unos prompts está muy lejos de significar que sabemos de IA», afirma el documento.
Los especialistas citan un estudio del MIT (Kosmyna y colaboradores, 2025) con 54 estudiantes universitarios divididos en tres grupos. A un grupo se le pidió escribir monografías con ChatGPT, a otro solo con Google y a un tercero sin herramientas externas. Al pedirles luego que citaran algo de lo que habían escrito, la mayoría de quienes usaron el chatbot no logró hacer una sola cita correcta de su propio trabajo, mientras que los otros dos grupos lo hicieron sin problemas.
Otra investigación de Suecia y China (Strömberg y colaboradores, 2026) analizó treinta meses de datos educativos de más de 26.000 estudiantes secundarios chinos. Encontró que quienes usaban chatbots hacían la tarea 30% más rápido y obtenían notas 18% superiores a sus compañeros que no usaban IA. Sin embargo, a los seis meses de usar IA sus notas habían caído un 20%. En los exámenes de ingreso al siguiente nivel, sus calificaciones también cayeron entre un 18 y un 24%.
El comunicado también menciona un estudio sobre 900 estudiantes que utilizó un tutor personalizado de matemática basado en IA. No se encontró evidencia de aprendizaje cuando se tomaron exámenes «a libro cerrado» (Bastani y colaboradores, 2025).
Los investigadores aclaran que no se oponen a la IA en general. Señalan que existen usos productivos en pymes y en medicina, con modelos que no requieren grandes capacidades de cómputo ni entrega de datos a las grandes tecnológicas. La recomendación se limita al ámbito educativo.
El texto concluye que la escuela es el lugar donde se puede fomentar la sociedad deseada y que no es necesario involucrar un chatbot en la jornada escolar para explicar cómo funciona, cómo está construido y a quién beneficia.
