El hombre realiza tareas de mantenimiento en el barrio sin cobrar. Pide colaboración con pintura para seguir con los trabajos.
Un vecino de Kilómetro 5 de Comodoro Rivadavia realiza tareas de pintura y mantenimiento en espacios públicos del barrio. Según relató, la iniciativa surgió de manera particular y se sostiene con trabajo propio. El hombre se ocupa de las tareas y, para continuar, requiere contar con pintura.
«Yo lo hago para sacar una sonrisa a un vecino. Un nene del colegio que sale de ahí que no se ensucie, no se embarre. Ojalá tenga resultados, Dios y la Virgencita me ayuden», declaró.
Su preocupación está puesta en los espacios que utilizan los niños y en las condiciones en las que transitan diariamente por el sector.
UNA AYUDA PARA PODER CONTINUAR
El vecino afirmó que no pretende recibir dinero por las tareas que realiza. Su pedido apunta a conseguir materiales que le permitan seguir interviniendo distintos puntos del barrio.
«No espero nada, solamente espero pintura, una ayudita. Yo no me voy a robar una pintura; la van a ver cuando esté pintado», remarcó.
Con los recursos que consigue, continúa avanzando con los trabajos. La intención es que los espacios puedan verse mejor y, al mismo tiempo, evitar que quienes los utilizan tengan que atravesar sectores en malas condiciones.
La iniciativa también generó comentarios entre quienes lo ven trabajando. Algunos vecinos, al encontrárselo realizando las tareas, llegaron a preguntarle si cobraba por hacerlo.
«NO ME GUSTA PEDIR»
La respuesta del vecino refleja el motivo por el que decidió comenzar con esta tarea. Según cuenta, no busca que su trabajo sea presentado como un servicio ni espera una remuneración.
«‘¿Cuánto cobrás? me dicen’ y digo: ‘no; la municipalidad ni enterada de lo que yo estoy haciendo. Yo lo hago porque me gusta ver a los vecinos reírse, a los chicos, y me gusta hacer esto. La verdad que me emociono con tantas cosas para decir y pedir, pero no me gusta pedir, quiero que la gente lo vea y, bueno'», indicó.
Mientras continúa con los trabajos, su pedido es concreto: contar con pintura para poder seguir mejorando los espacios públicos de Kilómetro 5. El resto, asegura, lo pone él mismo: tiempo, esfuerzo y sus propias manos.
