En una entrevista de 1968 recuperada por la BBC, J.R.R. Tolkien señaló que el momento más trágico de su obra es cuando Sam interrumpe el acercamiento de Gollum a Frodo, frustrando la posibilidad de que Sméagol resurgiera. El escritor describió la situación como una «terrible ironía» en la que el bien puede hacer el mal.
En una entrevista grabada por la BBC en 1968, el escritor J.R.R. Tolkien identificó la escena que consideraba más trágica de El Señor de los Anillos. No se trata de una batalla ni de una muerte, sino del momento en que Sam interrumpe el acercamiento de Gollum a Frodo durante el viaje hacia Mordor, frustrando la posibilidad de que Sméagol, la identidad anterior de Gollum, resurgiera.
El profesor Stuart Lee, de la Universidad de Oxford, explicó que en esa escena Gollum «está empezando a cambiar de nuevo a Sméagol» y que el lado bueno parece estar ganando la batalla. Sin embargo, la intervención de Sam, motivada por su deseo de proteger a Frodo, pone fin a ese proceso.
En la entrevista de 1968, Tolkien explicó que lo que más le afectaba de toda la historia era la «terrible ironía» de que el bien pudiera terminar haciendo el mal. El escritor no culpaba simplemente a Sam: su desconfianza hacia Gollum se basaba en el comportamiento peligroso y ambiguo que la criatura había demostrado durante buena parte del viaje.
Tras aquel episodio, Gollum vuelve a su comportamiento anterior y termina traicionando a Frodo y Sam. La posibilidad de que Sméagol pudiera regresar se abre durante unos segundos y después desaparece.
La BBC recuperó esta reflexión a partir de una entrevista que Tolkien concedió en 1968. Solo algunos fragmentos se emitieron entonces y gran parte de la conversación permaneció en los archivos de la cadena hasta que fue recuperada para un programa de radio en 2019.
En la misma entrevista, Tolkien contó que una caminata por Suiza que realizó en 1911, cuando tenía 19 años, influyó en el viaje de Bilbo en El Hobbit. También explicó la influencia que tuvo su fascinación por el finlandés en las lenguas que creó para la Tierra Media. Además, confesó que si un personaje parecido a Gandalf hubiera aparecido en su infancia para invitarlo a una aventura como la de Bilbo, probablemente habría buscado una excusa para no ir.
La escena de Sam y Gollum resume una de las ideas más complejas de la obra de Tolkien: no siempre hace falta un villano para que ocurra una tragedia. A veces basta con que alguien intente hacer lo correcto sin comprender todas las consecuencias de sus actos. Por eso, décadas después de escribir El Señor de los Anillos, Tolkien seguía considerando aquel instante entre Gollum, Frodo y Sam como uno de los momentos más trágicos de toda su historia.
Nota creada con asistencia IA y editada por periodistas de Clarín.
