Según el SIPA, en julio de 2026 se perdieron 12.716 empleos formales respecto de junio. En el acumulado del año la caída llega a 134.034 puestos. Neuquén, Río Negro y San Juan son las únicas jurisdicciones con saldo positivo.
El empleo asalariado privado registrado volvió a caer en julio de 2026 y encadenó 14 meses consecutivos de retroceso. Según los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), ese mes se perdieron 12.716 puestos respecto de junio, una baja del 0,2%, y en lo que va del año la caída acumulada llegó a 134.034 empleos formales, equivalentes a un 2,2%. El informe se conoció esta semana y lo replicó el diario patagónico NoticiasNQN.
La excepción patagónica: Neuquén y Río Negro crecen
El retroceso no fue parejo en el territorio: 21 de las 24 jurisdicciones mostraron bajas interanuales. Las únicas tres que terminaron con saldo positivo fueron Neuquén, con un crecimiento del 6,4% del empleo asalariado privado formal; Río Negro, con una suba del 4,8%; y San Juan, con apenas 0,5%. En el otro extremo, las caídas más fuertes se registraron en Tierra del Fuego (-12,6%), Misiones (-6%), Corrientes (-5,6%), Formosa (-5,2%) y Santa Cruz (-4,9%). La foto patagónica queda partida en dos: el norte de la región, impulsado por Vaca Muerta y su cadena de proveedores, suma puestos de trabajo, mientras Tierra del Fuego y Santa Cruz pierden empleo formal a un ritmo más rápido que el promedio del país.
Vale aclarar qué mide este indicador: el SIPA contabiliza los puestos declarados por los empleadores a partir de los aportes y contribuciones al sistema previsional, es decir, el empleo en blanco del sector privado. Por eso no refleja lo que ocurre con el trabajo informal, que en otros relevamientos aparece explicando una porción creciente de los nuevos ocupados.
Qué sectores pierden más puestos
En julio, ocho ramas de actividad redujeron sus plantillas, tres aumentaron y otras tres quedaron estables. La construcción encabezó las bajas mensuales, con una caída del 0,6%, seguida por la intermediación financiera (-0,4%). La industria manufacturera, el comercio, el transporte y los hoteles y restaurantes retrocedieron 0,3% cada uno. En la comparación interanual el deterioro es mayor: la intermediación financiera acumula una baja del 4,8%, la industria manufacturera del 4,4%, el comercio del 3,4% y el transporte y las comunicaciones del 2,4%. En agosto, en tanto, el empleo privado formal se mantuvo estable por segundo mes consecutivo en los principales aglomerados urbanos, sostenido por el bajo nivel de contrataciones.
Salarios: la recuperación no llega a todos
Los datos provisorios de salarios muestran una mejora mensual: la remuneración media real del empleo privado registrado subió 1,3% en agosto frente al mes anterior, y los salarios de los principales convenios colectivos avanzaron 0,9%. Pero el punto de partida cambia todo. Medido contra noviembre de 2023, el salario promedio real del privado registrado está apenas 1,2% arriba, mientras que el salario medio negociado en los principales convenios sigue 6,9% por debajo. Por actividad, las diferencias son enormes: entre noviembre de 2023 y agosto de 2026 los salarios reales de las entidades deportivas subieron 15% y los del sector gráfico 13,2%, con mejoras del 11% en gastronomía y hoteles y en farmacias. En el otro extremo, los trabajadores textiles perdieron 32% de poder adquisitivo, el comercio 18%, el transporte de pasajeros 13% y los encargados de edificios 12,1%; sanidad, metalurgia, alimentación y construcción cedieron entre 5% y 9%. La remuneración nominal bruta promedio de julio fue de $2.256.861 (+29,3% interanual) y la mediana salarial, de $1.689.227 (+28,2%).
Menos empresas y más monotributo
El informe también aporta señales sobre las otras formas de empleo. El monotributo sumó 58.778 inscriptos en los últimos doce meses, un crecimiento de 2,7%, y el trabajo en casas particulares registró 2.159 puestos más (0,5%). En el sector público se contabilizaron 4.723 puestos más que un año antes (0,1%), aunque el balance general del período consignó 22.681 empleos menos respecto de julio de 2025. Además, durante el primer trimestre de 2026 la cantidad de empresas con personal cayó en algo más de 4.000, un 0,7%, una reducción que esta vez estuvo asociada a la pérdida de poco más de 800 puestos formales, bastante menos que en los trimestres anteriores de 2025.
Qué significa en el bolsillo
Para una familia, un empleo formal menos no es solo un ingreso menos: es un trabajador que deja de sumar años de aportes para su jubilación, pierde obra social y ART y queda fuera del crédito bancario. Cuando la caída se extiende 14 meses seguidos, el efecto se multiplica en los comercios y los servicios de cada ciudad. En la Patagonia hay además una particularidad: Neuquén y Río Negro son las únicas provincias que escapan a la tendencia nacional, pero lo hacen con empleo concentrado en energía, minería y construcción, mientras Tierra del Fuego y Santa Cruz, atadas a regímenes industriales y a la actividad petrolera tradicional, están entre las que más puestos formales perdieron. La contracara es que los salarios patagónicos siguen siendo los más altos del país, aunque con un costo de vida que también corre por encima del promedio.
Nota en base a los datos del SIPA difundidos por la Secretaría de Trabajo de la Nación y al informe publicado por NoticiasNQN el martes 13 de octubre de 2026, con asistencia de IA y editada por un redactor de ADNSUR.
