Sofía Mansilla reside en Burdeos desde hace casi dos años y describió el impacto de las medidas que afectan a los estudiantes, el aumento de las tarifas universitarias para inmigrantes y las movilizaciones que se extienden por el país.
Las manifestaciones que se desarrollan en Francia tienen entre sus protagonistas a estudiantes que rechazan los recortes y las medidas que afectan sus posibilidades de estudiar y mantenerse económicamente.
Desde Burdeos, una ciudad del sur francés, la comodorense Sofía Mansilla describió en comunicación con ADNSUR cómo atraviesa esta situación y explicó por qué se siente identificada con los reclamos. “Yo siento que es algo que pasa mucho en Argentina, entonces, como decir, los entiendo”, expresó durante la entrevista, que brindó cerca de las dos de la madrugada, hora local.
Mansilla lleva casi dos años en Francia. Había llegado con la intención de vivir una experiencia en el exterior, pero luego comenzó a buscar alternativas para quedarse, ya que no cuenta con pasaporte europeo. En ese contexto, eligió estudiar en el país por el costo de sus universidades y actualmente cursa francés con el objetivo de continuar su formación y realizar una licenciatura. “Me vine solamente para tener una experiencia y me terminé quedando buscando la posibilidad de cómo quedarme”, contó.
La joven explicó que uno de los puntos que desencadenó los reclamos fue el aumento de las tarifas universitarias para estudiantes inmigrantes. Según relató, los valores que antes se ubicaban entre los 300 y los 350 euros pasaron a alcanzar los 3.000 y hasta 5.000 euros. “Es una exageración de plata”, sostuvo, y señaló que esos gastos se suman al alquiler, la alimentación y el transporte. Además, recordó que quienes estudian en el extranjero tienen limitaciones para trabajar muchas horas, lo que complica todavía más la posibilidad de cubrir sus necesidades.
De acuerdo con su mirada, al principio fueron los inmigrantes quienes sintieron con mayor fuerza el impacto de los cambios, pero luego los reclamos se extendieron a la sociedad francesa. “Los franceses dijeron: ‘van a empezar por los inmigrantes, entonces después nos va a tocar a nosotros’. Y prácticamente eso es lo que pasó”, relató. También mencionó las dificultades que atraviesa el sistema educativo, entre ellas los bajos salarios docentes y la falta de materiales, situaciones que, según consideró, generan preocupación entre quienes estudian y trabajan en el sector.
La vivienda es otro de los problemas que describió durante la entrevista. Mansilla estimó que un estudiante necesita alrededor de 1.200 euros mensuales para vivir y estudiar, aunque aclaró que ese presupuesto no garantiza tener un departamento propio. En París, afirmó, conseguir un alquiler económico resulta especialmente difícil y, cuando aparece una opción de bajo costo, puede tratarse de una habitación muy pequeña en la que se concentran distintos espacios de uso cotidiano. En Burdeos, donde reside, explicó que compartir una vivienda con otras personas suele ser una alternativa necesaria para afrontar los gastos.
Bloqueos en universidades y diferencias con los inmigrantes
Al referirse a las consecuencias de las protestas, Mansilla señaló que algunos estudiantes dejaron de asistir a las universidades y escuelas, mientras que también hay docentes que participan de las medidas. Según describió, en determinados establecimientos se realizan bloqueos que impiden el ingreso. Sobre la aplicación del toque de queda, aclaró que todavía no había advertido sus efectos de manera directa en Burdeos y que esperaba observar qué ocurría durante las siguientes movilizaciones previstas para el fin de semana.
Uno de los aspectos que más la indignó fue la decisión de cerrar distintos campus universitarios, con una excepción que, según explicó, afecta directamente a los estudiantes inmigrantes. “A mí me indignó un poco de que la universidad haya cerrado todos los campus, menos el campus en donde están los inmigrantes, que es prácticamente mi campus”, manifestó. La joven sostuvo que esa situación la obliga a trasladarse hasta la institución aun cuando existen dificultades con el transporte y los desplazamientos pueden demandarle varias horas.
“Porque nosotros tenemos que movilizarnos para irnos hasta la universidad, cuando también no hay transporte, cuando nos tenemos que quizás mover tres horas antes para llegar a la universidad, mientras que todo el resto los guardan en sus casas y a nosotros no, por seguridad”, explicó. Consultada sobre si percibía un trato diferente entre los estudiantes extranjeros y los franceses, respondió afirmativamente y señaló que le gustaría poder quedarse en su casa durante las jornadas de mayor incertidumbre, por temor a lo que pueda suceder en las calles.
Mansilla también comparó la situación que observa en Francia con las protestas que se desarrollan en Argentina. Si bien reconoció que las imágenes de los disturbios pueden generar preocupación, aclaró que no percibe necesariamente el mismo nivel de violencia que suele asociar con algunas manifestaciones argentinas, salvo cuando una persona se encuentra dentro de las concentraciones. Su familia, que permanece en Comodoro Rivadavia, le preguntó si estaba bien porque no conocía de primera mano lo que ocurría en la ciudad francesa.
En relación con la participación de los jóvenes, destacó que muchos de quienes encabezan las movilizaciones tienen entre 15 y 18 años. Para ella, esa participación constituye uno de los aspectos más significativos de las protestas. “Eso creo que es algo que es muy valioso de esta gente, de estos chicos que tienen demasiado coraje para movilizarse por lo que quieren tener, por lo que merecen”, afirmó. Al mismo tiempo, diferenció los reclamos de los episodios de vandalismo, los saqueos y los incendios registrados durante algunas jornadas, y señaló que no todas las personas que participan de las movilizaciones son estudiantes.
Sobre la respuesta de las autoridades, la comodorense sostuvo que el Gobierno francés responsabilizó a quienes salieron a las calles y consideró que debería revisar las medidas cuestionadas. “Creo que lo que tiene que hacer el gobierno es retroceder y darle a los estudiantes lo que quieren”, expresó. Para Mansilla, la discusión no se limita al costo de las universidades, sino que también involucra las posibilidades de los estudiantes de trabajar y sostenerse mientras completan su formación.
En ese sentido, mencionó cambios que, según explicó, afectan los beneficios vinculados al desempleo para quienes trabajan mientras estudian. Señaló que algunos estudiantes no cuentan con tiempo suficiente para combinar el empleo con las obligaciones académicas y que otros directamente no pueden trabajar. También remarcó que los inmigrantes que estudian y trabajan pagan impuestos y pueden incorporarse posteriormente al sistema laboral francés. Desde su perspectiva, esas circunstancias ayudan a explicar por qué parte de la sociedad francesa acompaña los reclamos vinculados con las tarifas universitarias para extranjeros.
La joven anticipó que, a su entender, las movilizaciones podrían continuar si el Gobierno no modifica su postura. “Creo que ellos van a seguir movilizándose y si el gobierno no afloja, pues va a ser peor”, advirtió, al tiempo que recordó la importancia histórica que tienen las revoluciones en la cultura francesa. Pese al contexto, confirmó que continúa asistiendo con normalidad a la universidad y que, por el momento, no había dejado de cursar.
Mansilla aprovechó para enviar un mensaje a su familia en Comodoro Rivadavia y expresar su postura sobre la participación ciudadana en Argentina. “Que no se queden cómodos en su lugar, que se movilicen porque en Argentina están pasando tantas cosas que me da tanta pena y tanta bronca también”, manifestó. Y agregó: “Yo creo que lo que no hay que hacer es quedarnos callados y no movilizarnos, unirnos y movilizarnos en contra de las cosas que no se tocan y lo que nos pertenece”.
Para cerrar, resumió la impresión que le dejan las manifestaciones que observa desde Francia y su vínculo con los reclamos estudiantiles: “Creo que los franceses son un buen ejemplo para nosotros hoy en día”.
